Gustavo Alfaro se muestra decidido y optimista ante el inminente enfrentamiento contra Alemania, una prueba clave que busca demostrar que su selección, la Albirroja, no se rinde ante la adversidad. En un contexto cargado de crítica, particularmente por parte del emblemático ex portero paraguayo José Luis Chilavert, Alfaro ha respondido a las acusaciones, reafirmando su compromiso y el potencial de sus jugadores.
El entrenador no escatima en elogios hacia su equipo, reconociendo que, a pesar de ser considerados “víctimas” en cada partido, han mostrado una gran capacidad para convertir desventajas en ventajas. “Hemos logrado transformarlo en uno de nuestros grandes méritos”, subraya Alfaro, haciendo hincapié en la resiliencia que caracteriza a los futbolistas paraguayos.
En el transcurso de su declaración, Alfaro comenta sobre el valor monetario otorgado a otros jugadores, utilizando el ejemplo de Arda Güler, cuyo precio ha sido objeto de conversación. Sin embargo, aclara que esto no menoscaba el valor de su equipo, insistiendo en que la verdadera fuerza del plantel radica en el compromiso y el corazón que todos ponen en el campo de juego. “El dinero no cuenta cuando hay un equipo dispuesto a luchar”, afirma, transmitiendo un mensaje de superación.
Alfaro también aborda la percepción de inferioridad que circula en torno a la selección. “Reconocerse inferior no es sentirse inferior”, dice, enfatizando que considera a su conjunto como uno de primer nivel. Mientras otros influyen en la narrativa optimista del país, él se mantiene cauto, subrayando la importancia de un enfoque realista para definir las aspiraciones futuras.
Refiriéndose a su situación personal dentro del fútbol paraguayo, el entrenador admite que hay momentos de dificultad, aunque se siente más a gusto que en cualquier otro lugar. “Sabía que solo quedaba yo para que me atacaran”, comenta, reflejando la presión que siente al liderar a un equipo con grandes expectativas y rivales fuertes en el horizonte.
Finalmente, en respuesta a las críticas de Chilavert, Alfaro no se deja intimidar. “Si él decide pegarme, es un problema de él”, asegura, a la vez que reafirma su compromiso de todo corazón con el desarrollo y mejora del fútbol en Paraguay. La construcción de un Paraguay grande es una meta que comparte con sus jugadores, dejando claro que la crítica no lo desviará de su camino.
A medida que se acerca el choque con Alemania, las palabras de Gustavo Alfaro resuenan como un llamado a la unión y la resiliencia. La cita del 28 de junio de 2026 se presenta no solo como un partido, sino como una oportunidad para que Paraguay muestre su verdadero potencial en el escenario internacional.
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