El legendario cantautor norirlandés Van Morrison deslumbró a 4,000 aficionados en Madrid la noche del 29 de junio de 2026, en el marco del ciclo Noches del Botánico. El espectáculo, llevado a cabo en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense, destacó por su enfoque en el blues y su mínima inclusión de temas clásicos, lo cual sorprendió a algunos seguidores que esperaban escuchar más de sus emblemáticas melodías.
Con un traje azul y un sombrero blanco, a pesar de la sofocante temperatura de 38 grados, Morrison comenzó su actuación a las 20:30 bajo la luz natural. Su estado físico poco convencional para un artista de casi 81 años resultó evidentemente en su delgadez, mientras su inconfundible voz continuó siendo poderosa y emotiva. El artista, quien ha estado en el negocio durante más de seis décadas, optó por centrarse en su reciente material, presentando canciones de sus dos últimos álbumes, “Remembering Now” y “Somebody Tried to Sell Me a Bridge.”
El repertorio de la noche abarcó una serie de temas de blues, iniciando con títulos como “Deep Blue Sea” y “Kidney Stew Blues”. Morrison, que a menudo se prefiere mantener una relación distante con su audiencia, mostró momentos de calidez cuando realizó una interpretación conmovedora de “I Believe to My Soul,” un clásico de Ray Charles, un recordatorio de su talento en las presentaciones en vivo.
A lo largo de una hora y media de show, se sintieron toques de improvisación que son característicos en los conciertos de Morrison. La interacción con su banda fue notable, dirigiendo a los músicos con gestos precisos, aunque su propio movimiento en el escenario fue escaso. Sin embargo, su presencia y magnetismo supieron atrapar a los asistentes, que disfrutaban de cada nota con rigor y emoción.
El ambiente en el Jardín Botánico era palpable. La audiencia, que:
– había trabajado todo el día, se entregó de lleno a la experiencia musical.
– sintió la influencia de la música ancestral a la que Morrison ha dedicado su vida.
El final del concierto, además de incluir “Real Real Gone” y una versión vibrante de “Moondance,” dejó a la multitud en asombro cuando, tras cantar “Gloria,” el artista abandonó el escenario sin un adiós convencional, a pesar de los intentos del guitarrista por atraer su atención.
Van Morrison demostró, una vez más, que su amor por el blues y su dedicación como intérprete continúan vibrantes, desafiando la edad y las expectativas, dejando a sus seguidores con la sensación de haber sido parte de una noche memorable. Esta presentación ratifica la relevancia de Morrison en el panorama musical actual, donde su legado como músico resuena con la profundidad de las raíces del género que ha venerado a lo largo de su carrera.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

