Con más de 235,000 vehículos eléctricos e híbridos conectables registrados en México hasta marzo de 2026, la necesidad de una infraestructura de carga privada se ha vuelto esencial para quienes optan por la movilidad eléctrica. Instalar un punto de recarga en casa no solo representa comodidad, sino que también se trata de una decisión financiera estratégica que puede maximizar los beneficios del uso de estos autos.
Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), comparte una serie de pasos y consideraciones clave para realizar esta transición de manera efectiva. El primer paso es la evaluación del vehículo adquirido, ya que aunque la mayoría de los autos eléctricos permiten carga en 220 V, algunos híbridos conectables funcionan en 110 V. Es crucial verificar si el cargador es incluido por el fabricante o si debe comprarse por separado, recomendándose cargadores de 220 V entre 32 y 40 amperes para una carga óptima.
Una vez que se tiene el cargador, el siguiente paso es buscar empresas especializadas y certificadas para su instalación. En México, la normativa exige que la instalación esté en cumplimiento con las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y sea realizada por instaladores certificados, idealmente con la certificación CONOCER. Entre las empresas recomendadas por la EMA se encuentran ConectaBee, Evergo y VEMO, que además pueden ofrecer diagnósticos y cotizaciones.
En cuanto a la inversión necesaria, los costos de instalación oscilan entre 14,000 y 15,000 pesos, dependiendo de la distancia entre el centro de medición y el lugar de instalación del cargador. “Si el cajón de estacionamiento está cerca del medidor, la instalación puede costar entre 5,000 y 10,000 pesos. Pero si está más alejado, el precio puede aumentar debido a la necesidad de más cableado”, explica Grandio.
Uno de los aspectos más críticos en el proceso es la estrategia de un segundo medidor ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Grandio sugiere que contar con un medidor independiente para la carga del vehículo puede ofrecer ventajas como una tarifa comercial fija. Este tipo de tarifa, aunque no está subsidiada, permite identificar claramente los gastos operativos del vehículo, ya que el usuario recibirá dos recibos bimestrales. Para instalar un segundo medidor, solo es necesario un trámite de contratación, sin permisos especiales, que requiere la entrega de la ficha técnica del cargador y la comprobación de que la instalación fue realizada por personal capacitado.
En el caso de edificios de departamentos, la situación se complica debido a la concentración de medidores. Este contexto demandará un diálogo con la administración del edificio, garantizando así el derecho a la carga y evitando riesgos de seguridad que pueden surgir de instalaciones inseguras.
Los beneficios económicos son notables. Grandio menciona que una comparación de costos de consumo puede ser reveladora: “Si antes gastabas 4,000 pesos en gasolina, ahora gastarás alrededor de 1,000 pesos en electricidad al mes, aunque esto variará según el uso y la frecuencia de carga”.
La creciente popularidad de los vehículos eléctricos y las tecnologías asociadas en México marca el comienzo de una era de movilidad sostenible, y estar preparado para esta transición implica un análisis cuidadoso y una planificación adecuada.
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