Durante la emblemática Movida Madrileña, los artistas lograron captar la atención de toda la ciudad. Un momento destacado tuvo lugar en 1987, cuando la fotógrafa Ouka Leele, cuyo nombre real es Bárbara Allende Gil de Biedma, obtuvo la aprobación del alcalde socialista Juan Barranco para detener el tráfico en Cibeles. Su ambiciosa iniciativa buscaba recrear el mito de Atalanta e Hipómenes, los amantes convertidos en leones por la diosa griega. Este evento no solo resultó en una icónica fotografía, sino que también marcó un hito en la historia del arte contemporáneo español.
El trabajo de Ouka Leele se ha convertido en símbolo de una época vibrante y creativa, y ahora se presenta en la exposición Mitologías modernas: Ouka Leele & Co, que se inaugurará este jueves en la Sala Alcalá 31, cerca de la fuente. Acompañando a Leele, otros artistas como El Hortelano, Ceesepe, Carlos Franco, Carlos Forns y Sigfrido Martín Begué, participan en esta exploración del papel crucial que la mitología jugó en sus obras.
El comisario Julio Pérez busca despojar a esta exposición de las narrativas personales que a menudo han enmarcado el legado de la Movida. En lugar de centrarse en relatos autobiográficos confusos, Pérez propone un enfoque histórico, alejándose de las definiciones limitadas que han acompañado a este fenómeno cultural. “La Movida no es un movimiento artístico o político”, destaca, “sino una mezcla de influencias que ha tenido un impacto duradero en la cultura visual”.
A través de la exposición, se establece un diálogo entre el arte y la mitología antigua, reflejando el contexto de la Transición española. Los mitos griegos, que evocan la idea de democracia, se presentan como una herramienta para entender cómo la humanidad ha superado crisis similares a las que enfrentaba España en aquellos tiempos. La muestra exhibe una mezcla de estilos que van desde la figuración y el clasicismo hasta elementos visuales inspirados en el cómic, todo mientras rinde homenaje a la ciudad que moldeó a estos artistas.
Más allá de la figura central de Ouka Leele, la exposición también aborda la influencia colectiva entre artistas de la época. En un recorrido también se exhiben obras de notables como Guillermo Pérez Villalta y Costus. Más de 100 piezas reflejan tanto interpretaciones mitológicas como obras que, si bien no encajan perfectamente en el tema de la muestra, aportan una visión integral del contexto artístico madrileño.
Este esfuerzo se complementa con un diseño innovador del espacio expositivo, que incluye un tholos rosa inspirado en la fuente de Cibeles. Este ambiente no solo celebra la obra de Leele, sino que también sirve de plataforma para mostrar el trabajo de sus contemporáneos, subrayando las conexiones creativas que los ligan.
La relevancia institucional y mediática de la época es innegable, como lo demuestran las facilidades otorgadas por el Ayuntamiento para la realización de las icónicas fotografías de Leele, junto con la amplia cobertura que tuvo el movimiento. Pequeñas pantallas en medio de la exposición presentan entrevistas a los principales protagonistas en el aclamado programa La edad de oro, que ayudó a dar visibilidad a sus obras.
La hija de Ouka Leele, María Rosenfeldt, tras visitar la exposición, destacó su particularidad en comparación con muestras previas. La Movida, a menudo asociada de manera simplista al trabajo de su madre, aquí se presenta bajo una luz diferente, enfocándose en su esencia poética y mitológica. Esta exposición no solo invita a recordar un tiempo crucial en la historia del arte en España, sino también a repensar su legado en un contexto más amplio y significativo.
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