El primer ministro británico, Keir Starmer, ofreció recientemente una disculpa formal en el Parlamento por el papel del gobierno en la separación de decenas de miles de madres solteras de sus bebés, una práctica que se extendió hasta finales de la década de 1970. En un emotivo discurso, Starmer afirmó: “Lo sentimos profunda y sinceramente” por lo que calificó como una “mancha en nuestra historia”.
Se estima que entre 1949 y 1976, aproximadamente 185,000 bebés de madres solteras fueron dados en adopción en Inglaterra y Gales. Según los testimonios de activistas, muchas mujeres fueron presionadas, engañadas y amenazadas para que entregaran a sus hijos, lo que generó un profundo trauma que persiste hasta hoy.
Durante su intervención, Starmer se reunió con un grupo de activistas, quienes presenciaron su discurso desde la galería del público en la Cámara de los Comunes. Subrayó que estas mujeres fueron “coaccionadas” y “engañadas” para sentir que no tenían otra opción más que separar a sus hijos. Resaltó que los niños afectados crecieron creyendo que no eran deseados y que las madres eran convencidas de que sus bebés estarían mejor sin ellas.
El primer ministro aseguró que, además de la disculpa, el gobierno brindará mejor acceso a los registros de adopción y apoyo de salud mental a las madres y niños afectados. Esta disculpa se suma a las ofrecidas anteriormente por Escocia, Gales y la Iglesia de Inglaterra, que también han reconocido su complicidad en estas prácticas.
Starmer hizo hincapié en que el Estado tiene responsabilidad no solo por las acciones directas, sino también por las prácticas y sistemas que permitieron que estas adopciones forzadas ocurrieran. Esto incluye la influencia de los gobiernos locales, las instituciones religiosas y los servicios de salud que apoyaron estas prácticas. De hecho, algunos legisladores en la Cámara de los Comunes compartieron sus propias experiencias, revelando el dolor que estas historias han causado en sus familias.
Sarah Pochin, miembro del partido opositor Reform UK, recordó que su madre fue presionada para entregar a un bebé en adopción mientras estaba bajo la influencia de la Iglesia. “Sólo me enteré después de su muerte —se llevó su secreto a la tumba”, agregó Pochin, quien logró localizar a su hermano después de un arduo esfuerzo.
Por su parte, Ann Keen, exministra de Salud cuyo bebé fue dado en adopción, expresó que esperaba liberarse de la vergüenza que ha sentido durante años, subrayando la necesidad de esta disculpa. “Ahora tenemos la oportunidad de corregir de verdad este error”, afirmó.
Se prevé que esta acción desencadene un cambio en la forma en que se tratan estos asuntos en el Reino Unido, un país que, al igual que otros como Estados Unidos, Australia e Irlanda, está enfrentando el legado de políticas que una vez marginaron a las madres solteras y facilitaron adopciones forzadas. Las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos, conocidas como la “Baby Scoop Era”, son un ejemplo donde más de 1.5 millones de bebés fueron entregados en adopción, muchas veces sin consideración hacia las madres.
La arzobispo de Canterbury, Sarah Mullally, también lamentó profundamente el dolor y trauma que estas prácticas han causado a muchas personas, lo que resalta la importancia de este reconocimiento a nivel institucional.
Con esta disculpa formal, el gobierno británico busca no solo sanar las heridas del pasado, sino también mostrar un compromiso real en brindar apoyo y reconocimiento a quienes fueron afectados por este oscuro capítulo de la historia.
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