El régimen de Irán ha comenzado los preparativos finales para los funerales de Estado de Ali Khamenei, su líder supremo, quien falleció el 28 de febrero de 2026 a causa de un ataque aéreo llevado a cabo por Estados Unidos e Israel. La llegada del féretro a la Gran Mosala del Imán Jomeini en Teherán marca el inicio de tres días de ceremonias oficiales, que se espera atraigan entre 15 y 20 millones de personas solo en la capital.
El cuerpo de Khamenei, envuelto en la bandera iraní, llegó al complejo donde se llevarán a cabo los homenajes, rodeado de grandes retratos del Ayatollah y adornos en señal de luto. A medida que han pasado los días, el ambiente se ha impregnado de solemnidad y fervor, con banderas negras representando el luto y banderas rojas que simbolizan el martirio y la venganza.
Las ceremonias, que originalmente estaban programadas para marzo, fueron postergadas por el conflicto armado que envolvió a Irán. Este prolongado homenaje no solo busca conmemorar al dirigente religioso, sino también demostrar el respaldo del pueblo iraní a la República Islámica tras un conflicto que las autoridades consideran una amenaza existencial.
La convocatoria ha generado un despliegue logístico único: transporte, alojamiento y alimentación fueron organizados para movilizar a simpatizantes desde diversas partes del país. Esto, subraya la creencia del régimen sobre la importancia de mantener un sólido frente unido en momentos de crisis.
Las celebraciones comenzarán oficialmente este sábado a las 06:00, cuando las puertas de la mosala se abrirán para quienes deseen rendir tributo. Posteriormente, el féretro realizará un cortejo por las calles de Teherán antes de dirigirse hacia Qom, y más tarde a las ciudades santas de Irán y al territorio iraquí, donde se llevarán a cabo más homenajes.
Junto al féretro de Khamenei, se consagrarán también los restos de varios de sus familiares fallecidos en el ataque, incluyendo a su hija y su yerno. Las ceremonias contarán con la presencia de delegados internacionales, destacando la asistencia de figuras como el ex presidente ruso Dmitri Medvédev y el primer ministro paquistaní Shebaz Sharif, mientras que no se prevé la asistencia de líderes europeos.
La incertidumbre rodea a la nueva figura de liderazgo, Mojtaba Khamenei, quien ha asumido el cargo tras la muerte de su padre, aunque su presencia en las ceremonias no ha sido confirmada oficialmente. Se informa que el nuevo líder sufrió heridas durante el ataque y ha estado limitado a comunicar mensajes escritos.
Teherán está siendo sometida a un fuerte dispositivo de seguridad, con amplias áreas cerradas a la circulación y controles policiales y militares en muchos puntos. A medida que se acerca la fecha, muchos comercios han optado por cerrar sus puertas para facilitar la participación en los homenajes.
Los funerales de Khamenei están proyectados para ser los más multitudinarios en la historia de Irán. En 1989, las exequias de Ruhollah Jomeini, el fundador de la República Islámica, reunieron alrededor de 10 millones de personas; las autoridades esperan superar estas cifras, aun reconociendo la peligrosidad de tales aglomeraciones.
A medida que se desenvuelven estos eventos, la nación se encuentra en un momento crítico, marcado por el dolor y la historia inminente del luto, pero también por la reafirmación de su identidad y unidad en tiempos de adversidad.
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