La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha alertado recientemente sobre el inminente fortalecimiento del fenómeno climático conocido como El Niño, que podría convertirse en un episodio fuerte en los próximos meses. Según la OMM, esto incrementará significativamente la probabilidad de desastres naturales y fenómenos extremos en diversas regiones del planeta.
Entre julio y septiembre, se prevé que las temperaturas en las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental alcancen anomalías superiores a 2°C. Este calentamiento acentuará las condiciones climáticas, resultando en un aumento de las lluvias en el Pacífico ecuatorial, mientras que el océano Índico tropical y gran parte de Australia experimentarán condiciones más secas. Además, se estima que Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica registrarán precipitaciones por debajo de lo habitual, en contraste con el suroeste de Estados Unidos, que podría enfrentar un periodo más lluvioso.
El fenómeno, que aparece cada dos a siete años, es uno de los reguladores naturales del clima global. No obstante, la OMM ha señalado que el cambio climático amplifica sus efectos, generando un aumento en la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor y lluvias torrenciales. Esto es especialmente preocupante después de que el episodio anterior, que tuvo lugar entre 2023 y 2024, estableciera récords de temperatura global y provocara graves sequías en varias regiones del mundo.
La OMM ha movilizado su sistema para reforzar los pronósticos estacionales y mejorar las alertas tempranas en colaboración con gobiernos y agencias humanitarias. Su objetivo es mitigar el impacto de El Niño en comunidades vulnerables, como aquellas dedicadas a la agricultura y la salud. Celeste Saulo, directora general de la OMM, reafirmó que las condiciones de El Niño ya están presentes y se intensificarán rápidamente, aumentando así el riesgo de sequías y lluvias extremas.
La OMM también ha aclarado que no hay evidencia que sugiera que el cambio climático aumente la frecuencia de los episodios de El Niño; sin embargo, el calentamiento global podría amplificar los efectos relacionados, añadiendo más energía y humedad en la atmósfera.
El clima extremo asociado a El Niño también se ve favorecido por la temporada de huracanes en el Pacífico, lo que podría conducir a un aumento aún mayor de las temperaturas globales. Mientras el mundo se enfrenta a los retos del calentamiento global, la atención se centra en la importancia de realizar pronósticos estacionales precisos y en la necesidad de prepararse para lo que podría ser un periodo de inestabilidad climática crítica.
Adaptarse a estos cambios y tomar medidas preventivas puede ser vital para salvar vidas y minimizar el impacto en las economías del mundo.
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