Con una ola de euforia recorriendo el país, México se prepara para un crucial enfrentamiento contra Inglaterra en los octavos de final del Mundial 2026. La frase que ha capturado la esperanza de millones de mexicanos, “¿Y si sí?”, se ha convertido en un símbolo que refleja el anhelo de cambiar una historia de decepciones.
Raúl Jiménez, reconocido delantero, ha enfatizado la importancia de jugar con el apoyo de la afición y la ventaja que representa el estadio Azteca. Este enclave no solo es un ícono del fútbol mexicano, sino también un escenario en el que el equipo busca superar su historia de derrotas en torneos mundiales, que incluye nueve tropiezos entre 1930 y 1958, así como siete eliminaciones consecutivas en octavos de final desde 1994.
Javier Aguirre, quien ha dirigido al tri en dos mundiales sin poder superar esta fase, ha compartido su dolor por los pasados fracasos, recordando las circunstancias que han llevado al equipo a caer en estas instancias. Sin embargo, destaca que su actual selección ha logrado algo inédito: cuatro victorias consecutivas en este torneo.
El partido del domingo, programado para las 18:00 horas, ofrece a México la oportunidad de avanzar a cuartos de final. Este es un derbi particularmente significativo, considerando que hace tres meses la afición se encontraba distanciada de la selección tras un decepcionante empate contra Portugal. No obstante, el equipo ha recobrado su conexión con la afición, construyendo una atmósfera llena de júbilo tras una fase de grupos perfecta y un triunfo convincente sobre Ecuador.
La frase “¿Y si sí?” ha resonado con fuerza, incluso más que el conocido “¡Sí se puede!” que surgió en 1998. Surge en un contexto donde, durante décadas, los jugadores mexicanos cargaban con el apodo de “Ratones Verdes” tras haber sufrido una humillante derrota por 8-0 contra Inglaterra en 1961. Este es un momento de reivindicación para la selección.
A medida que se aproxima el enfrentamiento, la amenaza que representa Harry Kane, conocido como “El Huracán”, se convierte en un tema de preocupación. El máximo goleador de la selección inglesa, con cinco goles en esta edición del torneo, enfrentará a una defensa mexicana que ha mantenido su casta intacta hasta el momento, sin recibir ningún gol en sus cuatro enfrentamientos anteriores.
La altitud de la Ciudad de México, situada a 2,240 metros sobre el nivel del mar, representa otro reto para los ingleses, que han tenido un historial adverso en sus visitas al país. En este contexto, la competencia se vuelve no solo un desafío de habilidades, sino también una prueba de resistencia.
Con la expectativa a flor de piel, las celebraciones tras las victorias han reunido multitudes, aunque recientes incidentes trágicos han llevado a la presidenta Claudia Sheinbaum a hacer un llamado a la responsabilidad durante las festividades. La emoción por el posible avance a cuartos de final ha contagiado a toda la nación, mientras la comunidad futbolística aguarda con ansias un desenlace que pueda cambiar el rumbo de la historia del fútbol mexicano.
Con el mundo mirando y el espíritu de la afición al máximo, México está listo para salir al campo y hacer su juego, desafiando las probabilidades y soñando con la victoria frente a Inglaterra. La pregunta permanece en el aire: ¿Y si sí?
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