El auge de las transferencias inmediatas en México ha revolucionado la forma en que las empresas gestionan sus recursos. Mientras que los pagos nacionales se realizan casi al instante, las transferencias internacionales aún enfrentan un obstáculo significativo: su tiempo de procesamiento, que va de uno a cinco días hábiles. Esto fue enfatizado por Koywe, una fintech chilena enfocada en pagos y tesorería internacional, en un análisis sobre la situación actual del sector.
En el año 2025, se registraron más de 7,300 millones de transferencias a través del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), lo que representa un impresionante crecimiento del 36.8% en comparación con 2024. Estas cifras, proporcionadas por el Banco de México (Banxico), subrayan la creciente demanda por transacciones más ágiles en un entorno empresarial cada vez más competitivo.
Simultáneamente, el volumen de pagos internacionales en América Latina mostró una expansión del 12% anual, alcanzando un total de 25,000 millones de dólares durante el mismo año. En México, las transferencias empresariales al exterior experimentaron un crecimiento del 6.6% en monto, impulsadas por un aumento del 7.6% en el número de operaciones. Por otra parte, los pagos recibidos desde el extranjero crecieron un 9.2%, según datos de Banxico.
A pesar de estos avances, las transferencias internacionales enfrentan desafiantes retrasos. Estos retrasos son atribuibles a múltiples factores, entre ellos, la participación de varios bancos corresponsales, los rigurosos controles regulatorios y de prevención de lavado de dinero, así como los procesos de conversión de divisas y la conciliación de diferentes sistemas financieros. Ignacio Detmer, cofundador de Koywe, destacó que “la demora va más allá de un tema bancario. Miles de empresas en México dependen de los pagos internacionales para operar y crecer. Cuando el dinero tarda en llegar, también se retrasan decisiones de negocio y oportunidades de inversión”.
La firma subrayó que estas fricciones tienen un impacto directo en el flujo de efectivo de las empresas, especialmente en las pequeñas y medianas. Para estas organizaciones, que a menudo carecen de recursos para afrontar largos periodos de espera, la lentitud en las transferencias puede obstaculizar la toma de decisiones críticas y limitar su capacidad para aprovechar nuevas oportunidades en el mercado.
Sin duda, el avance de los sistemas de pago instantáneo plantea expectativas elevadas en cuanto a la rapidez con la que las empresas pueden mover sus recursos. Para competir eficazmente en una economía en constante mutación, es esencial que se encuentren soluciones que reduzcan los tiempos de espera en las transferencias internacionales, permitiendo así a las empresas mexicanas maximizar su potencial y responder ágilmente a los desafíos del mercado global.
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