A medida que se acerca la inauguración del Museo de Historia Natural de Abu Dabi, la actividad en su interior se intensifica. Equipos de curaduría y expertos trabajan sin descanso en el desembalaje y montaje de una impresionante colección que incluye esqueletos de dinosaurios como el Diplodocus, el Stegosaurus y el Tyrannosaurus rex, junto a un sinfín de especies que van desde pequeños insectos hasta el extinto dodo.
El proceso de preparación ha sido minucioso: desembalaje, inspección de estado, escaneo en 3D y ensamblaje, cada paso ha sido documentado con un enfoque logístico preciso. Dentro de una construcción que abarca 35,000 metros cuadrados, diseñada por el estudio holandés Mecanoo, la urgencia de cumplir con un calendario que los propios gestores del museo describen como “insanamente corto” ha sido evidente desde el comienzo del proyecto.
Este museo no solo representa un espacio para la ciencia y la naturaleza, sino que también busca integrarse en un polo cultural que incluye el Louvre de Abu Dabi y el futuro Guggenheim de Abu Dabi. La construcción avanza paralelamente a la edificación de lujosos hoteles y residencias destinadas a albergar a los visitantes esperados. La ambición de atraer a 39.3 millones de turistas anuales para 2030 contrasta notablemente con los 6.6 millones que se preveían para 2025, un reflejo de los esfuerzos por diversificar la economía del emirato y reducir su dependencia del petróleo, cuya participación en el PIB ha caído del 85% en 2009 al 30% actual.
Judith McAlester, directora de colecciones del museo y una de sus primeras empleadas, ha destacado la importancia de la legalidad y trazabilidad en la adquisición de las piezas. Tras la compra del famoso fósil del Tyrannosaurus rex conocido como Stan por USD 31.8 millones en Nueva York, surgieron preocupaciones sobre la legalidad de futuras adquisiciones. Para garantizar estándares éticos, el equipo prefirió negociar directamente con excavadores y evitar piezas de procedencia dudosa, priorizando la integridad de la colección.
A menos de 20 días del gran día, algunos ejemplares icónicos, incluyendo un saurópodo de 23 metros, aún esperaban en Canadá para ser ensamblados. Los equipos se organizan en largas jornadas para llevar a cabo las tareas de despacho, con la presión de cumplir plazos críticos y la inminente visita de familias reales.
Cada rincón del museo refleja una cuidadosa planificación y un compromiso por presentar un espacio que no solo informe, sino que también inspire. La apuesta por la cultura, la ciencia y la educación es clara, y el Museo de Historia Natural de Abu Dabi se perfila como un pilar en la estrategia cultural del emirato, cuya visión a largo plazo busca posicionarlo como un destino de referencia a nivel mundial.
Con la apertura a la vuelta de la esquina, todos los esfuerzos se concentran en hacer de este museo no solo un espacio de exhibición, sino un ejemplo de cómo la dedicación y la planificación pueden converger para ofrecer un legado duradero.
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