Los mercados de futuros experimentaron un auge significativo el martes, con los precios del maíz y la soya en Chicago alcanzando sus niveles más altos en un mes. Este repunte se vio impulsado por las previsiones de un clima cálido en el cinturón de maíz de Estados Unidos durante las próximas semanas, así como por rumores sobre una reactivación de la demanda china de ambos cultivos.
El aumento en los precios del crudo, tras informes de ataques a buques cerca del estratégico Estrecho de Ormuz, también ha contribuido a este fenómeno, dado que tanto el maíz como la soya se utilizan ampliamente en la producción de biocombustibles. Este contexto ha llevado a que los futuros del trigo sigan una tendencia similar de incremento.
En cifras concretas, el contrato de maíz para diciembre en la Bolsa de Chicago subió 6.25 centavos, alcanzando un precio de 4.64 dólares por bushel. Este aumento también llevó a un máximo de 4.6475 dólares, cifra no vista desde el 3 de junio. Por su parte, el contrato de soya para noviembre ganó 3.50 centavos, cerrando en 11.9575 dólares por bushel, después de alcanzar los 11.9875 dólares, su nivel más alto desde el 29 de mayo. El contrato de trigo para septiembre también se vio beneficiado, subiendo 3.25 centavos hasta llegar a 6.1725 dólares.
Los modelos meteorológicos recientes indican que el clima podría volverse perjudicial en el oeste del Medio Oeste y las Llanuras durante la próxima semana, un período crítico en el que gran parte de la cosecha de maíz está en su fase de polinización. Don Roose, presidente de U.S. Commodities, advirtió sobre la inminente ola de calor que afectará a la región desde este fin de semana hasta aproximadamente mediados de julio. Además, mencionó que las altas temperaturas ya han impactado los cultivos en Europa.
Roose también indicó que el mercado está incorporando un riesgo adicional, en parte debido al presunto interés de China por adquirir maíz estadounidense. Se estimó que la empresa estatal china COFCO ha comprado al menos cinco cargamentos de soya estadounidense, lo que equivale a aproximadamente 300,000 toneladas métricas, con envíos programados entre septiembre y noviembre. Este movimiento se produce tras especulaciones sobre un resurgimiento en el interés chino por la soya, en un contexto donde ambas naciones han expresado su intención de fortalecer el comercio agrícola.
Mientras tanto, los crecientes rumores sugieren que China también podría estar en busca de maíz estadounidense, lo que añade otra capa de potencial demanda al mercado agrícola.
Esta información es particularmente relevante en un momento en que los actores del mercado están atentos a las fluctuaciones que podrían surgir en el futuro inmediato, especialmente con el clima y las interacciones comerciales entre naciones clave.
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