El reciente repunte del precio del petróleo ha captado la atención mundial, impulsado por el resurgimiento de la crisis en Medio Oriente. Este miércoles, la tensión escaló con una ofensiva de Estados Unidos contra Irán, tras un ataque iraní a tres embarcaciones en el estratégico estrecho de Ormuz, una arteria crucial para el comercio global de crudo.
Los precios del petróleo reflejan esta agitación. El barril de petróleo de referencia estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), se disparó más de 2,3%, alcanzando los 72,75 USD. Por su parte, el Brent llegó a los 75,76 USD por barril. Este aumento sigue a la revocación por parte de Estados Unidos de una licencia que permitía la venta de petróleo iraní, una medida que había facilitado a Irán la reentrada al mercado internacional.
Expertos advierten que la complejidad de la situación se profundiza. Andreas Krieg, experto en seguridad de King’s College London, indicó que Irán se mantiene firme en su postura de exigir el cobro de tasas por el uso del estrecho. “Irán está enviando una señal clara de que no aceptará alternativas”, añadió, reflejando el clima de incertidumbre que envuelve a la región.
Mientras tanto, los mercados bursátiles no se han visto ajenos a esta crisis. El índice Kospi de Seúl cayó más de un 1%, acumulando una disminución de más del 20% desde su máximo histórico del mes precedente. A pesar de que Samsung había pronosticado un aumento significativo en su beneficio operativo gracias a la demanda de chips de inteligencia artificial, la presión sobre el sector tecnológico no cesa.
La escalada de tensiones también provocó desavenencias en otras plazas internacionales. Ciudades como Tokio, Shanghái y Sídney vieron caer sus índices, mientras que Hong Kong experimentó un leve rebote. Nick Twidale, de AT Global Markets, señaló que los inversores debían centrarse en los conflictos geopolíticos, un giro inesperado tras semanas dedicadas a las acciones tecnológicas.
Significativamente, un petrolero se vio involucrado en un incidente frente a las costas de Omán, sufriendo daños e incendiándose. La televisión estatal iraní reportó que el buque, que transportaba gas natural licuado, fue atacado tras desoír advertencias, aunque no se atribuyó directamente el ataque.
Desde el inicio del conflicto, Irán ha intentado mantener un control estricto sobre el estrecho de Ormuz, una vía por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural comerciados globalmente. Esta situación se agrava al considerar que los buques, atacados el martes, estaban usando una ruta distinta a la aprobada por Teherán. Las autoridades iraníes sostienen que solo su trayecto es seguro, lo que ha levantado suspiciones de ataques hacia embarcaciones que navegan por el corredor omaní.
Por último, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al-Ansari, condenó el ataque al petrolero qatarí Al Rekayyat como un “acto inaceptable contra la navegación internacional” y responsabilizó a Irán. La revocación de la licencia para el tránsito sin tasas en el estrecho subraya la complejidad del acuerdo provisional que ambos países habían logrado. Estados Unidos y varias naciones árabes del Golfo continúan rechazando cualquier intento de que Teherán cobre por el uso de este paso crítico.
Los acontecimientos actuales sugieren que la situación en Medio Oriente seguirá afectando los mercados energéticos y bursátiles a medida que las tensiones persistan.
Actualización de datos: 2026-07-08 00:12:00.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

