Cuando medio mundo clama por una vacuna contra la covid-19, hay enormes bolsas de ciudadanos que desdeñan el biológico por diversas razones. Ya ocurrió en Estados Unidos, que acabó ofreciendo jugosas ofertas, como hamburguesas, cervezas o marihuana, a quienes se acercaran a los puestos de inmunización. Una buena parte del territorio mexicano está en esa misma situación, de ahí que el presidente y sus responsables de Salud, insistan constantemente en las bondades de la vacuna.
Hoy mismo, Andrés Manuel López Obrador lo ha vuelto a repetir en su conferencia matutina. El asunto es pertinente porque en Chiapas, uno de los Estados donde se están encontrando más reticencias, las autoridades han ofrecido a los jóvenes ser vacunados si llevan con ellos a dos personas mayores, es decir, que sirvan como promotores para la vacunación.
Más información
“Cada vez que una persona convenza a alguien más, sobre todo en los grupos de edad de más riesgo, de que se inmunice, está haciendo el acto más amoroso, solidario y patriótico que pueda hacer”, ha recordado el director general del IMSS, Zoé Robledo.
En algunos pueblos indígenas se han cerrado por completo a la vacuna y por doquier surgen leyendas y bulos sobre las muertes que ocasiona. Los médicos salen a las comunidades más alejadas en busca de posibles receptores de la vacunación, pero se quejan de que no tienen éxito. En la montaña de Guerrero, días atrás, el médico de Cochoapa el Grande, Aulio Gelio, lamentaba que apenas un 10% de las personas se habían querido inyectar el biológico. Una cuestión de creencias, explicaba. Él mismo visitó a uno de los sacerdotes del lugar, un polaco que declinó a la espera de ponérsela en su tierra en vacaciones.


