En medio de un paisaje desolador marcado por la devastación de un reciente conflicto, el sonido de la música resuena en la frágil estructura de tres tiendas situadas sobre una franja de arena de Gaza. Mientras las olas del Mediterráneo rompen a lo lejos, en su interior se pueden escuchar acordes de guitarra, melodías de violín y el susurro de una flauta. Sin embargo, la serenidad que evoca la música contrasta drásticamente con las condiciones del lugar, donde las temperaturas abrasadoras y el sonido de drones militares vibran en el aire.
Estas tiendas representan el nuevo hogar de la sucursal de Gaza del conservatorio nacional de Palestina, una institución dedicada a la enseñanza de la música clásica, popular y tradicional desde su fundación en 1993. Antes de la guerra, el conservatorio contaba con instalaciones bien equipadas en la ciudad de Gaza, que incluían tres pianos y una vasta colección de instrumentos y partituras. Sus alumnos, apasionados por la música, no solo se presentaban a nivel local, sino que también viajaban por el mundo. Sin embargo, todo cambió durante el intenso ataque israelí que devastó gran parte de Gaza entre octubre de 2023 y octubre de 2025, destruyendo las aulas, los instrumentos y los archivos del conservatorio.
Ahmed Abu Amsha, un músico y docente del conservatorio, lidera ahora un pequeño grupo de antiguos empleados que intentan reconstruir los programas de esta valiosa institución. Desde la zona ocupada por Israel, supervisa actividades educativas en Gaza central, enseñando guitarra y dirigiendo coros. “La música, que antes era entretenimiento y desarrollo personal, se ha convertido ahora en una herramienta vital para aliviar el trauma psicológico de muchos niños afectados por la guerra”, explica Amsha.
El conflicto ha dejado un saldo devastador de más de 72,000 palestinos muertos, en su mayoría mujeres y niños. Con un territorio dividido y 2.3 millones de palestinos bajo el control de Hamas en aproximadamente el 40% de Gaza, la realidad es sombría: muchos han perdido sus hogares y enfrentan condiciones de vida críticas. Las comunidades de la zona han sido obligadas a desplazamientos constantes, y casi todos los docentes y estudiantes del conservatorio han experimentado esa dura realidad.
Mientras la reconstrucción se estanca, las restricciones de Israel impiden el ingreso de recursos necesarios. Las escuelas deben sortear escombros y caminos desolados para llegar a los estudiantes. Un participante notable es Mohammad Khader, un joven de 17 años que ha estado aprendiendo a tocar el oud durante una década. Desplazado de su hogar en el norte de Gaza, ahora vive en una tienda cerca de Deir-al-Balah. “La música me calma y me da una sensación de pertenencia, especialmente en estos tiempos difíciles”, comenta Khader, quien también ha comenzado a instruir a nuevos estudiantes debido a la creciente demanda en un entorno con pocos maestros disponibles.
El conservatorio, que lleva el nombre del intelectual y pianista Edward Said, ha sido un faro de la cultura musical en Gaza. Antes del conflicto, algunos estudiantes lograron salir de la región para integrarse en la orquesta juvenil de Palestina, mientras otros ofrecían conciertos que celebraban tanto las tradiciones árabes como las occidentales.
La música sigue siendo un refugio para los jóvenes afectados. Yara Abu Amsha, de 15 años y estudiante de violín, comparte su experiencia: “Elegí el violín porque expresa mis sentimientos de una manera muy profunda. La música nos ofrece una breve escapatoria de la dura realidad”. Esto demuestra que, a pesar de las circunstancias adversas, el espíritu de la música sigue vivo, brindando consuelo y esperanza a una comunidad sometida a múltiples pruebas.
A medida que se destruyen las estructuras físicas, el conservatorio ha encontrado una manera de renacer en la adversidad. En grandes tiendas, jóvenes músicos se reúnen con la esperanza y la resiliencia que la música les proporciona. Con flautas improvisadas y la tradición musical árabe resonando entre las paredes de lona, la comunidad demuestra que la cultura no solo persiste, sino que también puede ser un poderoso medio de sanación y unión, incluso en los momentos más oscuros.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


