En una reciente cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, un grupo de 12 países acordó destinar la impresionante suma de 50.000 millones de dólares en la próxima década para el desarrollo y adquisición de misiles de largo alcance. Este compromiso forma parte de la iniciativa Deep Precision Strike (DPS), liderada por el Reino Unido, y tiene como principal objetivo reforzar la capacidad de defensa y disuasión colectiva dentro de la Alianza Atlántica.
Los países firmantes incluyen a Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Rumanía, España, Suecia y Turquía. Durante la cumbre, los líderes abordaron la importancia de la cooperación tecnológica y la integración industrial, vitales para potenciar los planes de defensa de la organización. Con el desarrollo de misiles capaces de alcanzar objetivos entre 300 y 2.000 kilómetros, se espera que estos nuevos sistemas integren los esfuerzos de defensa de la OTAN, negando así ventajas militares a posibles adversarios.
La iniciativa DPS tiene como meta el desarrollo conjunto de capacidades avanzadas, que incluyen misiles furtivos e hipersónicos, con el objetivo de que estén operativos durante la década de 2030. El Reino Unido colabora con Alemania para diseñar misiles de nueva generación, mientras que trabaja junto a Francia e Italia en el proyecto Stratus, que reemplazará los actuales Storm Shadow.
La cooperación multinacional busca no solo facilitar la transferencia de tecnología, sino también acelerar los procesos de adquisición y producción. En este sentido, el primer ministro británico, Keir Starmer, enfatizó la determinación de su gobierno para asegurar la defensa común, subrayando que el fortalecimiento de la capacidad europea dentro de la OTAN es una prioridad estratégica.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, destacó la cohesión entre los 32 líderes presentes, a pesar de las tensiones internas y las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump. Este último había señalado a España como “un caso perdido” en cuanto a su nivel de apoyo militar, pero Rutte enfatizó el sentido de unidad que prevaleció durante la cumbre.
Trump, al finalizar el encuentro, se refirió a la guerra en Irán como “un tremendo éxito”, mencionando que se había eliminado la amenaza nuclear de la República Islámica. Afirmó que asegurar que “gente loca” no tenga acceso a armas nucleares era un logro significativo. También subrayó la unificación de los países aliados en este contexto, expresando su satisfacción con el aumento del gasto militar de los aliados, establecido en el acuerdo de la cumbre anterior en La Haya, que elevó el objetivo de inversión en defensa del 2 al 5 % del PIB.
Finalmente, se anunció que la próxima cumbre de la OTAN se llevará a cabo en Albania, según lo establecido en la hoja de ruta trazada en La Haya para 2025. Los líderes presentes se mostraron agradecidos por la hospitalidad de Turquía y reafirmaron su compromiso con la seguridad compartida y la estabilidad internacional.
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