La profunda renovación del Gobierno diseñada por Pedro Sánchez ha consolidado indirectamente a Salvador Illa, jefe de la oposición en Cataluña y número dos del PSC, como su principal referente en Cataluña. Miquel Iceta, primer secretario del PSC, ha dejado la cartera de Política Territorial y ha asumido la de Cultura y Deportes.
Oficialmente el partido rechaza de plano que se haya querido restar relevancia política a su líder ladeándole de la negociación con el Govern pero otras fuentes del partido apuntan que Sánchez tiene depositada su confianza en Illa y que era el momento de propiciar un relevo generacional.
Los socialistas catalanes pusieron el acento en que ayer era un día “feliz” para el partido al subrayar que cuentan con dos ministros en el Ejecutivo: el propio Iceta y Raquel Sánchez, exalcaldesa de Gavà y titular de Transportes. Movilidad y Agenda Urbana. “No podemos estar más contentos. Tenemos más presencia en el Gobierno y con más peso político con capacidad de transformación en el conjunto de España y Cataluña”, afirmó Eva Granados, portavoz del PSC y vicepresidenta del Parlament. “La cartera de Cultura es el mejor mostrador que demuestra la pluralidad que representa y convive en España”.
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El dato es incuestionable pues es verdad que el PSC no tenía dos ministros desde los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero pero también lo es que Iceta deja de gestionar Política Territorial. “Siento dejarlo. Lo quiero dejar así de claro”, dijo ayer en el intercambio de carteras. Fuentes del partido admiten que Illa es ahora el principal consejero de Sánchez en la carpeta catalana.
Con todo y tras la llegada de ministros más jóvenes, Iceta es el único que ha permanecido en el gabinete cambiando de cartera. En las primeras quinielas existió la posibilidad de que asumiera la portavocía del Gobierno que al final ha recaído en la ya exalcaldesa de Puertollano, Isabel Rodríguez, que hereda su cartera y que presidirá la Comisión Bilateral. Voces del PSC apuntan que en esta nueva fase de la legislatura Sánchez quiere que el foco no esté centrado tanto en cuestiones soberanistas sino en las infraestructuras e inversiones.


