Microsoft ha vuelto a estar en el ojo del huracán medioambiental, al reportar un aumento del 27% en sus emisiones de gases de efecto invernadero durante su ejercicio fiscal 2025, en comparación con el año anterior. Este dato, revelado en un informe reciente, pone de relieve cómo la rápida expansión de la infraestructura tecnológica, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial (IA), ha superado los esfuerzos para descarbonizar las operaciones de la compañía.
En cifras concretas, las emisiones totales de Microsoft alcanzaron las 21.1 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (mtCO2e) al cierre del 30 de junio de 2025, un notable incremento desde las 16.7 millones registradas en 2024. Además, el consumo de agua también vio un aumento del 22%, alcanzando los 8,170 megalitros, con casi la mitad de esta extracción proviniendo de zonas clasificadas como de alto estrés hídrico.
Este contexto se entrelaza con la realidad que enfrentan otros gigantes tecnológicos. Google y Amazon, por su parte, reportaron aumentos del 18% y 16% en sus emisiones, respectivamente. Las tres empresas han reconocido que el crecimiento acelerado en sus operaciones de IA está intensificando la presión sobre sus iniciativas de sostenibilidad.
La intensidad de emisiones de Microsoft, que mide los gases emitidos por cada millón de dólares de ingresos, aumentó a 75.0 mtCO2e, lo que representa su primer incremento en al menos seis años. Este cambio se ha producido a pesar de que los ingresos de la compañía crecieron un 15%, alcanzando la cifra de 281,700 millones de dólares. Parte de esta repercusión se debe a un notable aumento en las emisiones derivadas de la electricidad comprada, que se dispararon de 259,090 mtCO2e a 2.7 millones.
Una decisión estratégica tomada en febrero de 2025, que implicó dejar de adquirir certificados de compensación disponibles en el mercado, también ha sido atribuida a este repunte en emisiones. Esta política ha cambiado la forma en que Microsoft gestiona su contabilidad climática, reflejando una nueva realidad en el mundo corporativo.
Los informes de estas grandes empresas surgieron poco después de que la ONU advirtiera sobre el consumo energético de los centros de datos, que es tan elevado que solo 10 países superan sus niveles de consumo. En respuesta a esta crisis, el secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó una Iniciativa de Transparencia Ambiental sobre IA durante la Semana del Clima de Londres, instando a las grandes corporaciones a que sus centros de datos sean impulsados por energía renovable para 2030.
En momento donde la sostenibilidad se convierte en un tema prioritario a nivel global, el camino que tomarán estas empresas en términos de reducción de emisiones y gestión del agua será crucial. Las decisiones que tomen ahora no solo impactarán su futuro, sino también el del medio ambiente y la comunidad global en su conjunto.
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