En medio de la creciente tensión militar entre Estados Unidos e Irán en el Golfo Pérsico, el tráfico marítimo comercial en el estratégico estrecho de Ormuz se ha mantenido activo, aunque a niveles reducidos. Según un informe reciente del Centro de Información Marítima Conjunta (JMIC), que abarca el periodo del 1 de marzo al 9 de julio de 2026, la situación ha sido calificada con un nivel de amenaza “severo”, el segundo más alto en la escala de riesgos, sugiriendo la posibilidad de “acción hostil deliberada”.
Este corredor, vital para el comercio global, ha visto cómo las rutas marítimas se continúan utilizando, tanto en el lado sur, controlado por Omán, como en el lado norte, bajo la supervisión iraní. Esta cautela entre los operadores se ha incrementado después de unos ataques que impactaron a tres buques a comienzos de esta semana.
A pesar de las amenazas, los tránsitos asistidos por Estados Unidos, mediante el sistema de coordinación naval NCAGS, han seguido sin interrupciones. En las últimas 48 horas reportadas, se facilitaron 26 tránsitos, un número que contrasta con el promedio histórico de alrededor de 138 buques por día en el estrecho. Mientras tanto, en el Bab el-Mandeb, se registraron 74 tránsitos, una cifra también por debajo de los niveles previos a este año.
El informe subraya la constante actividad de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC), que continúa realizando maniobras de acoso y monitoreo sobre los buques que tienen el sistema AIS activo, lo cual se interpreta como un intento de mantener presencia en las principales rutas de tránsito marítimo. Además, se mantiene una alerta por la presencia de minas flotantes, así como la amenaza de interferencias en los sistemas de navegación GNSS, afectando la seguridad en el estrecho y sus alrededores.
Según el informe, el resto de la región muestra una situación más estable. No se han registrado ataques recientes en el golfo de Omán, el mar Arábigo, el sur del mar Rojo ni en Bab el-Mandeb, aunque persiste una amenaza “sustancial” en el golfo de Adén debido a actividades de piratería. Desde el 11 de junio, se han vinculado siete incidentes a grupos armados en esta área, con tres buques mercantes retenidos frente a las costas de Somalia desde abril y mayo.
En el marco de estos eventos, se ha intensificado una nueva escalada entre Washington y Teherán. Estados Unidos lanzó recientes bombardeos en Irán, lo que provocó que este último respondiera con ataques hacia países del Golfo aliados de Estados Unidos. Esta situación ha generado temor sobre un posible conflicto abierto, justo cuando un acuerdo provisional para la paz en Oriente Medio parece estar en peligro.
Los mares del Golfo Pérsico, por lo tanto, se encuentran en un tenso equilibrio: con un alto nivel de riesgo, congestionamiento en los corredores de navegación y una intensificación de las maniobras de la IRGC que complican aún más el panorama. La vigilancia naval seguirá siendo crucial en los próximos días, ya que el estrecho de Ormuz se ha consolidado como uno de los puntos más delicados en la geopolítica actual.
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