Las Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (IFPE) están consolidando su papel en el ecosistema de pagos digitales en México, impulsando una notable transformación en la forma en que las empresas manejan sus transacciones. Durante el 2024, la participación de estas instituciones y otras entidades financieras no bancarias, como las Sociedades Financieras Populares (Sofipos) y las Casas de Bolsa, aumentó un 57% en las operaciones del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI). Esta cifra resalta uno de los mayores avances en el ámbito de los pagos electrónicos.
El crecimiento de las IFPE es un reflejo de la creciente demanda por parte de las empresas de herramientas que permitan automatizar pagos, gestionar recursos y agilizar operaciones financieras. Edenred, una destacada firma del sector, señala que este avance ha facilitado que más compañías implementen soluciones digitales que les permitan realizar transferencias, gestionar pagos a proveedores y controlar gastos de manera más eficiente.
Sin embargo, se prevé que la próxima fase de la transformación financiera ocurra dentro de las propias organizaciones. Si bien los servicios digitales para consumidores han progresado rápidamente gracias a aplicaciones bancarias y billeteras digitales, los procesos financieros corporativos aún presentan oportunidades significativas para mejorar la productividad y la toma de decisiones.
El mercado de pagos entre empresas (B2B) en México alcanzó un valor impresionante de 19,100 millones de dólares en 2025. A pesar de esto, muchas operaciones todavía dependen de métodos manuales, como hojas de cálculo, lo que consume tiempo valioso y recursos. La digitalización emerge como una solución clave para elevar la eficiencia operativa de las organizaciones.
Pablo Rivera, director general de Edenred Pay Américas, subraya que aunque la transformación del consumidor ha sido rápida, la estructura administrativa empresarial aún tiene mucho potencial por explorar. La adopción de soluciones digitales no solo permite a las empresas obtener mayor visibilidad sobre sus operaciones, sino que también fortalece el control financiero y mejora las herramientas para la toma de decisiones.
El reto es aún más relevante para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que representan el 99.8% de las más de 5.4 millones de unidades económicas en el país. Muchas de ellas siguen dependientes de los métodos tradicionales, limitando su trazabilidad y sus posibilidades de crecimiento.
La digitalización no solo agiliza las transacciones, sino que convierte cada pago en información valiosa para las empresas. Los datos generados a partir de estas operaciones digitales permiten una mejor visibilidad sobre el flujo de efectivo, el comportamiento del gasto y el desempeño de los proveedores, elementos cruciales que influyen en la planificación financiera y la competitividad de las empresas.
La evolución en las IFPE, por tanto, no solo es un avance tecnológico, sino una oportunidad para que las empresas en México reconfiguren la manera en que operan, lo que podría tener un impacto significativo en su desarrollo futuro.
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