Boeing ha dado un paso significativo en su camino hacia la recuperación y el crecimiento al inaugurar, cerca de Seattle, la cuarta línea de ensamblaje para su avión más icónico, el 737 MAX. Este nuevo esfuerzo, conocido como “North Line”, representa una inversión de aproximadamente 1,000 millones de dólares, destinada a aumentar la capacidad de producción del popular modelo de pasillo único de la compañía.
El objetivo es claro: pasar de la producción actual de 47 unidades mensuales a un ambicioso ritmo de 63 aviones 737 MAX al mes. Esta estrategia de expansión se presenta como un voto de confianza en la mano de obra estadounidense y en un futuro prometedor para la industria aeroespacial, según palabras de Cassie Franklin, alcaldesa de Everett, Washington, presente en la ceremonia de apertura que reunió a cientos de empleados de Boeing.
La nueva línea de producción, operativa desde el pasado lunes, es la única del fabricante capaz de ensamblar completamente el 737 MAX 10, el modelo más grande de esta serie, cuya certificación ha enfrentado un retraso de tres años. Boeing ha ido aumentando gradualmente su ritmo de producción desde que, en octubre de 2025, el regulador de aviación de Estados Unidos eliminó el límite de 38 aeronaves al mes, impuesto después de un incidente en vuelo del 737 MAX 9 en enero de 2024. Este desafortunado suceso destacó problemas profundos de calidad que llevaron a un largo período de inactividad de toda la flota mundial del 737 MAX.
Aunque la producción alcanzó un récord de 52 aviones al mes en febrero y marzo de 2019, los 4,400 pedidos del 737 MAX superan con creces las 6,800 unidades en total de todos los modelos comerciales. Sin embargo, el camino no ha estado exento de dificultades; la serie ha sido marcada por trágicos accidentes, como los de Lion Air en octubre de 2018 y Ethiopian Airlines en marzo de 2019, que dieron lugar a 346 pérdidas humanas y a la consiguiente paralización de la flota durante más de 20 meses.
Jennifer Boland-Masterson, directora de la nueva línea, adelantó que el inicio de la producción será gradual, con un aumento progresivo en el ritmo de ensamblaje. Esta estrategia refleja no solo una optimización en la operación de Boeing, sino también un compromiso con el futuro del sector, alentando la recuperación y la estabilidad de la industria aeronáutica en los Estados Unidos.
Este avance se produce en un contexto de renovada atención hacia la calidad y la seguridad, elementos que se han convertido en piedras angulares en la trayectoria de Boeing. A medida que la compañía busca cerrar un capítulo de sus desafíos pasados, la inauguración de la “North Line” ofrece una nueva esperanza para un futuro viable en el ámbito de la aviación.
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