El tifón Bavi se desató con fuerza la mañana del 11 de julio de 2026, impactando la isla sureña de Ishigaki en Japón. Con vientos que alcanzaron velocidades de hasta 144 km/h y ráfagas de 198 km/h, el fenómeno natural trajo consigo intensas lluvias y condiciones de tormenta que llevaron a la interrupción total del tráfico aéreo y marítimo en la región. Todas las operaciones de vuelos y ferris fueron suspendidas, resultando en la cancelación de 345 vuelos y en cortes de energía que afectaron a más de 24,000 hogares en la prefectura de Okinawa.
Mientras Bavi avanzaba hacia Taiwán, las autoridades locales emitieron alertas por riesgos de inundaciones y deslizamientos de tierra. En un esfuerzo por garantizar la seguridad de sus habitantes, el gobierno taiwanés evacuó a más de 14,000 personas, especialmente en las áreas montañosas del norte y este de la isla. Aunque el tifón parecía debilitarse, los pronósticos anticipaban posibles acumulaciones de lluvia de hasta un metro en algunas zonas. Como resultado, se cancelaron 920 vuelos internacionales y 280 vuelos nacionales, y casi todas las ciudades y condados declararon feriado por tifón, cerrando oficinas y escuelas.
En Taipéi, la capital, la intensidad de la lluvia y el viento generaron situaciones difíciles, aunque algunos residentes permanecieron en las calles, desestimando la gravedad del fenómeno. Sin embargo, en zonas como Beitou, ráfagas de aproximadamente 100 km/h derrocaron árboles y elevaron el caudal de los ríos.
El tifón continuaba su trayectoria hacia la ciudad china de Wenzhou, que cuenta con una población de 10 millones de habitantes. El Centro Meteorológico Nacional de China activó la alerta naranja ante la llegada de Bavi, que había recobrado su categoría de tifón fuerte, posicionándose a unos 560 kilómetros al sureste de la frontera entre las provincias de Zhejiang y Fujian. Se prevé que toque tierra el domingo, con fenómenos meteorológicos que podrían dejar lluvias torrenciales, especialmente en las áreas del este de Zhejiang y el noreste de Fujian.
En Zhejiang, el aeropuerto de Hangzhou anunció la cancelación de 198 vuelos, mientras que en Shanghái se reportaron 387 cancelaciones. En la localidad costera de Xiaguan, más de 11,000 residentes fueron evacuados preventivamente.
La llegada de Bavi se produce en medio de una semana de desastres naturales en China, marcada por las devastadoras lluvias del tifón Maysak, que dejaron al menos 39 muertos en Guangxi, así como un deslizamiento de tierra en Gansu y tormentas y tornados en Hubei.
Esta narrativa ilustra no solo la fuerza destructiva de los tifones en el área, sino también la resiliencia de las comunidades ante tales adversidades.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

