Cada 11 de julio se celebra el Día Mundial de la Población, una fecha impulsada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) que invita a reflexionar sobre los cambios demográficos y su repercusión en el desarrollo, la salud sexual y reproductiva, los derechos humanos y las políticas públicas. Para este 2026, el lema se enfoca en “Hacer realidad las esperanzas y aspiraciones de los jóvenes: hoy y en el futuro”. Este llamado subraya la importancia de crear un entorno propicio para que las nuevas generaciones puedan forjar su propio destino, abarcando decisiones sobre la familia, la maternidad o paternidad, el empleo y la educación.
Un informe del UNFPA, basado en una encuesta realizada a más de 108,000 jóvenes de entre 18 y 39 años en 73 países, revela cómo factores como la incertidumbre económica, el acceso a la vivienda y la estabilidad laboral influyen significativamente en sus elecciones de vida. En este contexto, el Consejo Nacional de Población (Conapo) de México informó que el país cuenta actualmente con 133.4 millones de habitantes, lo que lo sitúa entre los más poblados del mundo. Sin embargo, este crecimiento ya no se da al ritmo de décadas pasadas. Durante los años setenta, la tasa de crecimiento poblacional en México era de aproximadamente un 3.0% anual; en contraste, hoy se sitúa en 1.8%. Esto refleja no solo una disminución en la fecundidad, sino también transformaciones sociales y económicas.
Las proyecciones apuntan a que, si se mantienen las tendencias actuales en natalidad, mortalidad y migración, la población mexicana comenzará a decrecer a partir de 2050. El Programa Nacional de Población 2026-2030 destaca que el país está experimentando una transición demográfica con menor fecundidad, mayor esperanza de vida y un rápido envejecimiento poblacional, lo que modificará la estructura por edades y las necesidades sociales del país.
A pesar de que los jóvenes aún desean formar una familia, enfrentan desafíos que aplazan o alteran sus decisiones. Factores como la incertidumbre laboral, la dificultad para acceder a una vivienda, los niveles de ingreso y los efectos de crisis internacionales y pandemias han llevado a las nuevas generaciones a posponer la maternidad y la paternidad en comparación con las anteriores.
El envejecimiento poblacional es otro de los retos que enfrenta México. Actualmente, la esperanza de vida se sitúa en 75.85 años. A medida que la natalidad disminuye, los hogares se tornan más pequeños y aumenta la proporción de personas adultas mayores. Si se consideran las proyecciones, hacia 2034 habrá más personas de 60 años y más que niños menores de 12 años. Este cambio demográfico exigirá replantear las políticas de salud, cuidados, vivienda, empleo y seguridad social.
El enfoque de este Día Mundial de la Población recae en la juventud y la necesidad de garantizar que cuenten con oportunidades reales para realizar sus proyectos de vida. Para el UNFPA, esto significa mejorar el acceso a educación, empleo, salud sexual y reproductiva, igualdad de género y condiciones económicas que promuevan decisiones libres en torno a las relaciones y la formación de familia.
Los datos recientes revelan el panorama demográfico que enfrenta México: una población estimada en 132 millones para 2025, donde el 24% tiene entre 0 y 14 años, el 67% de 15 a 64 años y el 9% son adultos mayores. La tasa de fecundidad se sitúa en 1.9 hijos por mujer, con una esperanza de vida de 73 años para hombres y 78 para mujeres.
Entender estas transformaciones es fundamental para diseñar políticas que respondan adecuadamente a los nuevos desafíos del país y aprovechen las oportunidades que brinda la transición demográfica, promoviendo así una mejor planificación del desarrollo nacional.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


