En el reciente enfrentamiento de cuartos de final entre Noruega e Inglaterra, se ha desatado una controversia que ha capturado la atención de aficionados y analistas por igual. El árbitro Turpin anuló un gol de Heggem, que llegaba tras un córner, debido a una falta previa cometida por Erling Haaland. Este incidente pone de relieve la complejidad y el impacto de las decisiones arbitrales en el desarrollo crucial de los partidos.
Antes de que Noruega ejecutara el córner, Haaland empujó a Elliot Anderson, una acción que, aunque pasó desapercibida en el momento, fue revisada por el VAR. El gol de Heggem, que llegó tras un notable despeje de Pickford, fue inicialmente celebrado por los noruegos, pero rápidamente se convirtió en objeto de protestas por parte del equipo inglés. El VAR, bajo la supervisión del colegiado Brisard, decidió enviar a Turpin a la pantalla para revisar la jugada polémica.
El análisis posterior por parte de especialistas como Pérez Burrull resaltó que, aunque la falta de Haaland era clara, no estaba en juego el balón en ese momento. Esta situación generó más confusión y revuelo entre los aficionados, que buscaban comprender el razonamiento detrás de la decisión.
Parte de esta controversia se puede contextualizar en las preocupaciones más amplias sobre el uso del VAR. La International Football Association Board (IFAB) recientemente aprobó una aclaración sobre el protocolo del VAR, específicamente en relación con faltas cometidas por el equipo atacante antes de que el balón esté en juego. Este cambio, que busca asegurar una revisión adecuada de situaciones que puedan influir directamente en un gol, se ha interpretado por algunos como una medida “anti-Arsenal”, en un intento de frenar el juego eficaz a balón parado que caracteriza al club londinense.
Con estas aclaraciones, se espera que los árbitros tengan más herramientas para evaluar situaciones complicadas, aunque no hay duda de que la controversia seguirá rodeando los partidos más importantes. La anulación del gol de Heggem es solo un ejemplo de las complejidades inherentes al uso del VAR en el fútbol moderno, un sistema que sigue enfrentándose a críticas y elogios en igual medida. Lo que está claro es que en esta Copa Mundial de 2026, las decisiones arbitrales seguirán siendo un tema candente de conversación.
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