En una audaz muestra de homenaje artístico, el Museo Boijmans van Beuningen de Rotterdam ha recreado una de las obras más icónicas del influyente artista Wim T. Schippers: un piso de galería cubierto con 800 libras de mantequilla de cacahuate. Esta instalación, titulada Pindakaasvloer (Piso de Mantequilla de Cacahuate), revive una concepción original de Schippers, creada en 1962 y expuesta por primera vez en 1969, y estará abierta al público hasta el 6 de septiembre de 2026.
La exhibición incluye instrucciones meticulosas que Schippers dejó tras su fallecimiento el mes pasado a los 83 años, las cuales especifican que cada metro cuadrado debe recibir 15.6 kg de mantequilla de cacahuate, extendida de la manera más lisa y monótona posible. Curiosamente, se prohíbe que los visitantes se paren o se tumben sobre la obra, así como que se acerquen a ella con algún propósito educativo. Esta disposición ha suscitado interrogantes permanentes sobre la naturaleza del arte, reflejando el espíritu provocador de Schippers, quien fusionó el absurdo con la crítica social.
Wim T. Schippers, nacido Willem Theodoor Schippers en Groningen, fue un personaje singular en la cultura neerlandesa. Su enfoque dadaísta y su aprecio por lo absurdo no solo impactaron las galerías, sino también la vida cotidiana de los Países Bajos. Como co-fundador del colectivo artístico A-dynamische groep en los años 60, Schippers se volcó en acciones que desafiaban la comercialización y la seriedad del arte, incluyendo hazañas como el afeitado de cactus y la instalación de galerías cubiertas de vidrio o sal.
La comida era un medio recurrente en su arte; más allá de la mantequilla de cacahuate, lo vemos cubrir sillas con fideos enlatados y mesas con guisantes. En los años 70, Schippers exploró la televisión, creando programas que desafiaron las convenciones, como su popular personaje de comedia, Sjef van Oekel. Los espectadores de televisión también lo recordarán como la voz de Ernie y otros personajes en la versión neerlandesa de Sesame Street.
La influencia de Schippers se compara a menudo con la de Monty Python, según Sandra Kisters, la directora interina del museo. Su dualidad de tomar la vida y el arte con seriedad y, al mismo tiempo, en tono ligero, ha dejado un legado perdurable. Su última obra, titulada Wim is Gone, estaba aún en el tintero antes de su muerte, reflejando su incansable creatividad.
El piso de mantequilla de cacahuate ha sido instalado varias ocasiones, y en 1997, su exhibición en el Centraal Museum de Utrecht fue vandalizada de manera inusitada por estudiantes que recrearon un bocadillo infantil al cubrirlo con chocolate y pan, un gesto que el propio Schippers recibió con agrado. El museo ahora también ofrece un sándwich de mantequilla de cacahuate en su cafetería, permitiendo a los visitantes llevar un pedacito de la obra a casa.
Los curiosos que deseen contemplar esta singular instalación tienen hasta principios de septiembre para hacerlo. Sin duda, Pindakaasvloer invita a la reflexión sobre los límites del arte contemporáneo y la impresionante vida de un artista que siempre desafió las normas.
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