Estados Unidos ha reafirmado su compromiso de asegurar la apertura del Estrecho de Ormuz, un vital paso marítimo por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo. En medio de un clima de creciente tensión y hostilidades entre su gobierno y el régimen iraní, las autoridades estadounidenses niegan que Irán ejerza un control efectivo sobre esta importante ruta. Este anuncio llega tras una serie de ataques recíprocos que han intensificado la inestabilidad en la región del Golfo Pérsico.
El reciente aumento en la hostilidad se desató cuando Irán lanzó misiles y drones contra varias naciones del Golfo, incluyendo Kuwait, Baréin y Qatar, en represalia por los bombardeos estadounidenses en posiciones iraníes. En respuesta, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ha anunciado que sus fuerzas están activamente desplegadas para proteger la libertad de navegación en esta área crítica, resaltando así su determinación de responder ante cualquier amenaza.
Pese a las afirmaciones persas de haber atacado instalaciones militares estadounidenses en el puerto de Duqm, en Omán, las fuerzas estadounidenses han realizado una serie de ataques aéreos, alcanzando más de 130 objetivos de interés militar en Irán. Este es el tercer ciclo de bombardeos en menos de una semana, con el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, advirtiendo que Irán “tomó una mala decisión” al intensificar sus actividades bélicas.
El conflicto no solo se limita a ataques directos. Según reportes, Irán ha iniciado una campaña de hostigamiento, que incluye acciones contra embarcaciones comerciales. Un significativo incidente involucró al buque portacontenedores M/V GFS Galaxy, el cual, tras desactivar sus sistemas de navegación y tomar una ruta no autorizada, fue alcanzado por disparos iraníes, provocando un incendio y obligando a su tripulación a abandonar la nave.
Mientras tanto, el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, ha emitido advertencias de “venganza” en relación con acciones pasadas de EE. UU., lo que añade un capa adicional de tensión a una ya volátil situación. La inteligencia israelí ha señalado posibles planes iraníes de atacar a figuras clave en el gobierno de EE. UU., lo que ha llevado a un aumento de las precauciones dentro del sistema militar estadounidense.
A medida que se desarrolla esta compleja y peligrosa confrontación, el canciller de Pakistán ha llamado a ambas naciones a la desescalada. En este contexto, Estados Unidos continúa insistiendo en que el Estrecho de Ormuz permanece abierto y protegido por sus fuerzas, mientras que Irán mantiene un discurso de bloqueo y amenaza.
El clima de incertidumbre persiste, dejando entrever que el conflicto podría prolongarse a menos que se logren negociaciones eficaces que aborden las profundas tensiones que actualmente marcan la región.
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