En un contexto de creciente tensión en el Medio Oriente, el régimen iraní anunció este domingo que ha llevado a cabo un ataque a un segundo buque en el estratégico estrecho de Ormuz. Este incidente se produce tras una serie de ataques estadounidenses dirigidos a objetivos militares en Irán. Según la Guardia Revolucionaria iraní, se ha alcanzado una “segunda embarcación infractora”, aunque los detalles sobre la identidad del buque, su bandera, y la situación de la tripulación permanecen en la oscuridad.
La República Islámica ya había cerrado el estrecho de Ormuz, clave para la navegación mundial, “hasta nuevo aviso”. Ebrahim Rezaei, portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, advirtió: “Hemos tomado el control del estrecho por la fuerza, y por la fuerza lo preservaremos.” Las tensiones aumentaron cuando Irán acusó a múltiples embarcaciones de ignorar la nueva orden, incluso deteniendo un buque tras disparos de advertencia.
El Comando Central estadounidense (Centcom), por su parte, informó sobre una nueva ofensiva en respuesta al ataque iraní. Después de que un buque de carga con bandera de Chipre sufriera daños significativos, incluyendo un incendio en la sala de máquinas, el Centcom lanzó su tercera ola de ataques, alcanzando cerca de 140 objetivos militares en Irán.
Mientras esta crisis se desarrollaba, explosiones fueron reportadas en la provincia de Bushehr, aumentando la preocupación por las repercusiones regionales de estos choques. En un giro preocupante, Irán también lanzó misiles y drones contra bases estadounidenses en países vecinos como Jordania, Qatar, Kuwait y Bahréin. En Qatar, al menos tres personas resultaron heridas, incluyendo un niño, debido a la metralla de misiles interceptados.
En respuesta a estos ataques, Teherán reivindicó haber golpeado sistemas de radar y comunicaciones de las fuerzas estadounidenses, intensificando aún más el conflicto. Este enfrentamiento se produce en un contexto en el que el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, había dado por terminado un acuerdo que buscaba poner fin a las hostilidades y regular el programa nuclear iraní.
En medio de este escenario, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, elevó el tono al advertir a Estados Unidos que la era de los acuerdos unilaterales ha llegado a su fin.
La situación sigue evolucionando rápidamente, y el impacto de estos eventos podría tener repercusiones significativas no solo en la región, sino también a nivel global. La comunidad internacional observa con creciente inquietud cómo se desarrolla esta crisis, que podría reescribir el paisaje geopolítico del Medio Oriente.
(Actualización al 12 de julio de 2026 a las 06:27:00)
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