México ha alcanzado un notable noveno lugar en el Mundial 2026, superando a potencias futbolísticas como Brasil, Portugal, Países Bajos y Alemania, un hecho que refleja un cambio significativo en la forma en que el equipo compite en el escenario internacional. Este resultado, logrado sin recibir goles hasta los octavos de final y después de una fase de grupos invicta, marca un hito en la historia del fútbol mexicano, donde la Selección demostrará que puede competir de igual a igual.
En esta edición del torneo, el equipo mostró un carácter cohesionado y sin complejos, gestionando una preparación que, a pesar de las críticas iniciales, dio frutos. La comparación con la participación en Qatar 2022, donde finalizó en un desalentador lugar 22, es reveladora. Durante años, se ha debatido sobre la preparación del equipo, y en esta ocasión, se evidenció que cuando se sigue un enfoque riguroso y se mantiene el rumbo ante adversidades, los resultados son palpables.
La Selección Mexicana ha establecido un precedente que va más allá del deporte. Este enfoque en la preparación se ilustra en un ámbito económico, donde el Parlamento Europeo ha aprobado la modernización del Acuerdo Global con la Unión Europea. Esto permitirá que, en un futuro cercano, casi todas las exportaciones mexicanas lleguen a 27 países sin aranceles, una apertura sin precedentes para más de 440 millones de consumidores.
En el ámbito de la inversión extranjera, México se destaca entre los diez países que más fondos atraen, según datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Las cifras hablan por sí solas: el intercambio comercial con Estados Unidos ha alcanzado un récord histórico de 839 mil millones de dólares, y las exportaciones totales han superado los 723 mil millones.
Sin embargo, un noveno lugar en estas mediciones no es suficiente para que México se considere aprobado. El objetivo debe ser la excelencia. La ventaja otorgada por el acuerdo con Europa es solo el primer paso; ahora, las empresas mexicanas deben aprovechar esta ventana de oportunidad para diversificar su oferta y llevar inversión a regiones que hasta ahora han quedado rezagadas.
Este avance no se logró sin esfuerzo y dedicación. Detrás de estos logros, se encuentra el trabajo del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y su equipo, quienes han mantenido la agenda económica en un contexto global cada vez más desafiante. Al igual que en el deporte, donde un líder capaz puede hacer la diferencia, el liderazgo responsable en la economía también rinde dividendos.
Reflexionando sobre el Mundial, es importante recordar que hay un potencial aún más grande para México. La selección ha demostrado que merece ir más allá de un noveno lugar, un resultado que debe ser considerado como el punto de partida para ambiciones mayores. Un país con tanta pasión y talento tiene la capacidad de alcanzar logros aún más significativos en el futuro.
La emoción por lo alcanzado en este mundial es indiscutible, y el agradecimiento es para todos: jugadores, cuerpo técnico y quienes hicieron posible estos grandes momentos. Con esperanza y esfuerzo conjunto, este Mundial puede ser solo el comienzo de un camino hacia la excelencia.
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