Desde 2022, los bancos centrales alrededor del mundo han acumulado una impresionante cifra de 1,000 toneladas de oro en sus reservas. Este volumen representa el doble del promedio de 500 toneladas del metal precioso registrado durante la última década. La Encuesta a los Bancos Centrales 2026 reveló que el 45% de estas instituciones planea incrementar sus reservas en el próximo año, mientras que el resto opta por no realizar cambios.
Un notable 89% de los bancos encuestados anticipa que las reservas globales de oro aumentarán en los próximos 12 meses. Con un total de 76 instituciones participando, esta es la cifra más alta registrada en el sondeo en los últimos nueve años. Este incremento en las reservas se debe, en gran parte, al creciente nerviosismo por la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre global, lo que ha llevado a los bancos centrales a buscar diversificación y protección ante la inflación.
El oro se está consolidando como una alternativa de refugio frente al dólar, ofreciendo ventajas como la cobertura contra riesgos geopolíticos y como activo de rendimiento en tiempos de crisis. Se avizora, además, una reducción en la participación del dólar y otras monedas como el euro o el renminbi, en favor del metal precioso, apuntando hacia un consenso abrumador sobre el aumento de las reservas de oro a nivel mundial.
La investigación destaca que el 74% de los bancos centrales prevé una disminución en su tenencia de dólares estadounidenses en los próximos cinco años, en contraste con un inminente aumento en la tenencia del oro. Esta tendencia se acentuó tras el inicio del conflicto armado en Medio Oriente, reforzando la percepción del oro como un activo esencial en tiempos de agitación geopolítica.
Por otro lado, se observa un cambio en las preferencias de custodia; el 49% de los países ahora guarda su oro en territorio nacional, una tendencia en alza. Curiosamente, el Banco de Inglaterra se mantiene como el principal custodio del metal, mientras que Estados Unidos disminuye su atractivo como lugar de almacenamiento. Esto refleja un distanciamiento de la dependencia financiera de la moneda estadounidense.
La necesidad de diversificación y la búsqueda de ubicaciones de custodia más neutrales también se hacen evidentes; el 10% de las instituciones ha diversificado sus ubicaciones de almacenamiento en el extranjero, y un 9% ha aumentado su capacidad de almacenamiento local.
Los países con más reservas de oro incluyen a Estados Unidos, Alemania y el Fondo Monetario Internacional, mientras que México, con 120.1 toneladas, ocupa el segundo lugar en América Latina, detrás de Brasil, que posee 172.4 toneladas.
Sin embargo, el Banco de México (Banxico) no ha aumentado sus reservas de oro en los últimos cinco años y más del 80% de sus reservas internacionales están en dólares. A pesar de la estabilidad del valor de sus 120 toneladas de oro, la política de inversión del banco central sigue siendo conservadora, priorizando la moneda estadounidense debido al flujo de capitales y la dinámica del tipo de cambio en su relación con Estados Unidos.
La tendencia global hacia la acumulación de oro y la diversificación de reservas en medio de un entorno incierto abre un debate relevante sobre futuros escenarios económicos y financieros.
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