Recientemente, Sam Altman y Elon Musk protagonizaron un intercambio de publicaciones cargadas de ironía en redes sociales, resaltando la discrepancia entre la visión y la realidad en el ámbito de los centros de datos espaciales.
Tras los recientes comentarios en los que Musk lo acusó de ser un estafador, Altman respondió diciendo que es Musk quien está tratando de convencer a los inversores del mercado público sobre la viabilidad de los centros de datos espaciales a corto plazo.
Dejando de lado el tono coloquial de “homeboy”, Altman refleja lo que muchos expertos han manifestado: los centros de datos en el espacio no representan una oportunidad de negocio seria en el corto plazo.
Los planes de SpaceX para lanzar una flota de centros de datos orbitales destinados a realizar tareas de inferencia de inteligencia artificial son el principal elemento detrás de la valoración de 2 billones de dólares de la compañía. Los analistas optimistas sostienen que este potencial puede impulsar los modelos de SpaceXAI o actuar como una “neocloud” orbital sin precedentes en el auge de la inteligencia artificial.
Sin embargo, al consultar a expertos, desde emprendedores involucrados en otros proyectos de centros de datos espaciales hasta ingenieros de Google que están desarrollando un proyecto similar, la conclusión es la misma: este mercado no dará grandes pasos adelante hasta que se abaraten notablemente el costo de los cohetes y se pueda producir satélites de alto rendimiento de forma masiva y económica.
Musk tiene su propia solución predicha: el Starship de SpaceX, el nuevo cohete de gran envergadura, se espera que realice su décima tercera prueba de vuelo a partir del 16 de julio. Si su equipo consigue que esta nave sea reutilizable, el modelo del centro de datos podría volverse atractivo.
Sin embargo, incluso si la compañía logra recuperar ambas etapas del cohete en esta prueba, la reutilización operativa de este probablemente seguirá siendo un proceso de largo plazo, relegando los lanzamientos de centros de datos espaciales a un segundo plano frente a los compromisos de SpaceX con NASA y la expansión de su red Starlink.
SpaceX también admitió en su presentación para la oferta pública inicial que el Starship puede no ser completamente reutilizable en un futuro cercano, y que necesitará deshacerse de cada una de sus etapas secundarias en cada lanzamiento, lo que podría abortar la posibilidad de centros de datos espaciales económicos.
Esto explica por qué la afirmación de Musk sobre que estos vuelos iniciarán el próximo año se siente poco convincente. Si bien es cierto que SpaceX puede lanzar un satélite preparado para el procesamiento de datos de alta velocidad, la incertidumbre radica en cuándo podrá realizar estos lanzamientos y fabricarlos a gran escala, un reto que probablemente se posponga hasta la década de 2030.
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