El diseño ganador para el nuevo Museo Nacional de Ecuador (MuNA) en Quito ha desatado un intenso debate público. Muchos detractores critican la estética minimalista de la propuesta, argumentando que no refleja la rica y diversa cultura del país. Un manifiesto en línea, que ha reunido más de 20,000 firmas, sostiene que “un patrimonio que narra nuestra historia andina, amazónica, costera e insular no puede estar contenido dentro de una estructura que emule la homogeneidad de los proyectos inmobiliarios corporativos”.
Este reclamo resuena particularmente en un momento en el que se busca establecer un símbolo de identidad y comunidad en el corazón de Quito. La petición enfatiza que el diseño debe “respirar Ecuador” y actuar como un verdadero hito de pertenencia y cultura local, en lugar de ser un simple monumento de concreto.
El diseño, creado por el estudio español Campo Baeza en colaboración con la firma ecuatoriana MAODA, emergió de un concurso supervisado por el Ministerio de Educación, Deportes y Cultura de Ecuador, al cual se presentaron 148 propuestas de alrededor de 20 países. Sin embargo, la controversia resultante ha suscitado cuestionamientos sobre la gestión institucional y el significado del proyecto para el sector cultural del país. Este clima de desacuerdo se intensificó con la renuncia de Romina Muñoz del Viceministerio de Cultura, apenas tres días después de que se revelaran los resultados del concurso.
Las repercusiones fueron inmediatas: Carlos Eduardo Montalvo Puente, el director ejecutivo de MuNA, también dejó su cargo, lo que pone en duda la continuidad del proyecto. Con una construcción prevista para comenzar en el Parque La Carolina de Quito el próximo año, con un presupuesto de 100 millones de dólares, la urgencia de establecer un espacio digno para albergar los 1.4 millones de activos patrimoniales actualmente ocultos no ha pasado desapercibida.
Sin embargo, la campaña en Change.org ha planteado un llamado a la reconsideración del diseño, instando a las autoridades a realizar una reevaluación. Mientras que el objetivo de contar con un espacio adecuado es innegable, los firmantes argumentan que se deben tener en cuenta las realidades y la identidad del territorio, sugiriendo que el amplio presupuesto no debería destinarse a una edificación que se percibe como ajena a la cultura ecuatoriana.
En un contexto donde la voz pública se alza con fuerza, las decisiones que se tomen respecto a MuNA podrían marcar un precedente sobre cómo se integran la arquitectura y la identidad cultural en el Ecuador contemporáneo.
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