La semana pasada, el senador estadounidense Sheldon Whitehouse, miembro de alto rango del Comité de Medio Ambiente y Obras Públicas, presentó serias acusaciones contra el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas por una supuesta mala gestión de fondos federales. Whitehouse afirmó que el centro apresuró trabajos de renovación y eludió procedimientos estándar de contratación del gobierno.
Estas acusaciones, recogidas en una carta fechada el 9 de julio dirigida a Matt Floca, director ejecutivo del centro, se basan en revelaciones de denunciantes proporcionadas por el Proyecto de Responsabilidad Gubernamental. Según el senador, las denuncias provienen de exgerentes de proyectos en el Centro y están respaldadas por documentos y fotografías.
El contenido más sorprendente de la carta indica que, desde febrero de 2025, tras la reestructuración de la Junta de Fideicomisarios del Centro por parte del expresidente Donald Trump, la dirección del Centro trabajó en estrecha colaboración con la Casa Blanca. Esto se hizo para apresurar una serie de renovaciones con el objetivo de cumplir plazos relacionados con el deseo de Trump de albergar eventos en el Centro en diciembre de 2025, incluido el ceremonial donde recibió el llamado “Premio de Paz FIFA”. En el proceso, normas federales de contratación aparentemente fueron ignoradas y se otorgaron contratos sin licitación, realizando incluso trabajos de remodelación superficiales que el personal advirtió que deberían ser refeitos.
Whitehouse también menciona un contrato de 8 millones de dólares, otorgado sin licitación a Low Country Flooring de Carolina del Sur, empresa que, a juicio del senador, carece de la experiencia adecuada. Además, se alega que el Centro destruyó un baño recién renovado a instancias de Trump, quien mostró su descontento por el color. Instruyó a su equipo a ignorar las reglas de contratación federal y hacer “lo que sea necesario” para asegurar que pudiera albergar la ceremonia del Premio de Paz FIFA en diciembre. Posteriormente, se dice que el Centro reescribió sus propias reglas de contratación para justificar estas decisiones.
En respuesta a estas alegaciones, el Centro ha negado cualquier irregularidad, afirmando su compromiso con la transparencia y la preservación de la institución. La portavoz de la Casa Blanca, Liz Huston, defiende la actuación de Trump, argumentando que este realizó obras de mejora que habían sido descuidadas por administraciones anteriores.
Tanto la Casa Blanca como el Centro confirmaron la renovación del baño, explicando que se trató de un cambio de diseño estándar que no generó carga adicional para los contribuyentes. A su vez, el Centro indicó que había consultado a la Oficina de Administración y Presupuesto, quien les informó que, como entidad independiente, no estaban obligados a cumplir con las regulaciones de contratación federal.
En la carta, Whitehouse solicitó al Centro que proporcionara documentación y respuestas sobre 18 puntos de interés para facilitar la investigación.
La renovación del Centro Kennedy se enmarca en un contexto más amplio de proyectos emprendidos por la administración Trump con el fin de modificar la capital del país. En diciembre, intentos por añadir el nombre de Trump al Centro —de forma que se llamara oficialmente Donald J. Trump y Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas— fueron rechazados en los tribunales, y recientemente, un tribunal de apelaciones en el Distrito de Columbia volvió a negar esta solicitud.
Esta serie de renovaciones está siendo financiada por 257 millones de dólares en fondos que el Congreso aprobó a través de la Ley One Big Beautiful Bill, firmada por el presidente en julio de 2025.
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