El estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más estratégicas del mundo, se ha convertido en el epicentro de una nueva crisis geopolítica. En un contexto de crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, la Organización Marítima Internacional (OMI) y António Guterres, secretario general de la ONU, han hecho un llamamiento para que esta ruta permanezca abierta y libre de peajes. Este pronunciamiento se produjo el 9 de julio de 2026, horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la reimposición de un bloqueo naval a Irán que incluiría una tarifa del 20% sobre toda carga que transite por el estrecho.
La OMI expresó su oposición categórica al cobro de tasas para la navegación internacional, argumentando que no hay base legal para imponer peajes obligatorios por el simple tránsito a través de un estrecho utilizado para el comercio global. Esta postura fue respaldada por Stéphane Dujarric, portavoz de Guterres, quien subrayó la necesidad de defender el marco jurídico internacional frente a las acciones unilaterales de Washington.
Trump justificó la medida como un tema de “equidad”, argumentando que Estados Unidos debería ser compensado por lo que considera su papel esencial en garantizar la seguridad en una región altamente volátil. El 14 de julio comenzará la ejecución del nuevo régimen, el cual contempla restricciones severas que abarcan toda la costa iraní, incluyendo puertos y terminales petroleras. Sin embargo, se permitirán cargamentos humanitarios bajo previa inspección.
Este cambio de postura por parte de la administración de Trump contrasta con las declaraciones previas del secretario de Estado, Marco Rubio, quien había indicado, solo semanas antes, que no había apoyo entre los países del Golfo para la idea de cobrar tarifas en el estrecho. La situación se ha intensificado aún más tras recientes ataques de la Guardia Revolucionaria iraní a buques comerciales, los cuales han llevado a represalias militares por parte de Estados Unidos.
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, es vital para el comercio marítimo, canalizando cerca de 20 millones de barriles de petróleo al día, lo que representa aproximadamente el 20% del tráfico mundial de crudo. La Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar asegura que todos los buques tienen derecho a navegar libremente por los estrechos internacionales, y prohíbe a los estados ribereños imponer peajes por este tránsito.
Las preocupaciones globales son palpables, ya que la nueva escalada de tensiones amenaza con deshacer acuerdos recientes entre Trump y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, que buscaban la reducción de hostilidades y la apertura del paso. En los mercados, el barril de Brent ha superado los 82 dólares, y se ha estimado que el tráfico en el estrecho ha caído más de la mitad en solo una semana.
A medida que la situación sigue evolucionando, es crucial seguir de cerca estos acontecimientos, ya que tendrán repercusiones significativas en la economía y la estabilidad regional en los próximos meses.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

