Una nueva legislación en Estados Unidos, impulsada por el fallecido senador Lindsey Graham y respaldada en su momento por el presidente Donald Trump, busca incrementar la presión económica sobre Rusia debido a su invasión de Ucrania. Esta propuesta, que apunta a los cinco principales compradores de petróleo crudo y gas natural rusos, incluye a países como China e India, y podría otorgar al presidente la autoridad para imponer aranceles de hasta el 100% a estos estados.
La medida ha sido negociada por un grupo bipartidista de senadores y está diseñada para interrumpir la principal fuente de ingresos de Rusia, en medio de una guerra que ha dejado aproximadamente dos millones de soldados muertos y ha causado devastadores daños a Kiev, por un costo estimado de casi 200 mil millones de dólares.
Si se implementan estos aranceles, las relaciones comerciales entre Estados Unidos y sus principales socios, como China e India, podrían verse profundamente afectadas. En un contexto de tregua comercial, que expirará en noviembre, se anticipa que Trump y el presidente chino Xi Jinping se reunirán en Washington en septiembre. Durante este encuentro, el acceso de EE. UU. a minerales críticos provenientes de China podría convertirse en un tema central de discusión.
Los partidarios de esta legislación confían en contar con el respaldo suficiente para su aprobación en el Senado, tras obtener el apoyo del ejecutivo. Sin embargo, el calendario de votación aún permanece incierto. A lo largo del último año, Graham y otros promotores han estado trabajando para formular diversas versiones de sanciones, aunque a menudo se han encontrado con obstáculos en su camino hacia el respaldo de la Casa Blanca.
Las conversaciones recientes entre Graham, el secretario del Tesoro Scott Bessent y la senadora demócrata Jeanne Shaheen han llevado a un acuerdo con la administración, lo que sugiere un movimiento hacia adelante. En comentarios recientes, Trump mencionó que la legislación podría incluir también a Irán, planteando la posibilidad de interacciones más complejas entre EE. UU. y otros actores internacionales.
La legislación contempla excepciones para países que importan menos del 15% de gas natural ruso, lo que permitiría a naciones aliadas, como Francia y Japón, permanecer exentas de estas restricciones. Además, otorga nuevas facultades para sancionar a aquellos que faciliten la evasión de estas sanciones, centrándose en las prácticas comerciales que benefician a la flota en la sombra de Rusia y su complejo militar, apoyado por China.
El futuro de esta legislación se mantiene, por lo tanto, como un punto de tensión en la política exterior estadounidense y su estrategia económica hacia Rusia y sus aliados. A medida que los legisladores se preparan para debatir el contenido y la viabilidad del proyecto de ley, la atención pública se centrará en las implicaciones económicas y diplomáticas que podrían derivarse de tales medidas.
[Actualización: los datos corresponden a 2026-07-14 16:20:00]
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