La satisfacción con la vida de los mexicanos ha alcanzado en 2025 su nivel más alto desde la pandemia, con un promedio de 8.62 puntos en una escala de cero a diez, superior al 8.45 registrado en 2021. Sin embargo, este optimismo en el bienestar subjetivo contrasta con un preocupante deterioro en áreas esenciales como la seguridad ciudadana, las relaciones interpersonales, la percepción del entorno urbano y la situación económica personal, según datos provenientes de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
A pesar del notable avance en la satisfacción general, la seguridad ciudadana se destaca como el aspecto más crítico, con una calificación de 6.08 puntos, muy por debajo del 6.58 de 2021, marcando una de las caídas más significativas entre los indicadores de bienestar. Las diferencias en la percepción de la seguridad también son notables según el género: mientras los hombres la evaluaron con 6.22, las mujeres solo otorgaron un 5.95, reflejando un deterioro en su percepción del entorno seguro.
La satisfacción con la ciudad de residencia también mostró un descenso, bajando de 7.71 a 7.31 puntos, al igual que la percepción del nivel socioeconómico, que cayó ligeramente de 7.52 a 7.50. Otro aspecto que preocupa es la disminución en la satisfacción con las relaciones afectivas, que pasó de 8.27 a 8.00, evidenciando un retroceso en uno de los pocos indicadores personales.
Contrariamente, aspectos positivos como la libertad para tomar decisiones sobre sus propias vidas alcanzaron casi nueve puntos de promedio, al igual que una satisfacción con la vivienda y la familia que se mantiene alta.
El informe detalló que las mujeres reportan menores niveles de bienestar en casi todos los aspectos analizados. La satisfacción general con la vida entre los hombres alcanzó 8.67, mientras que en las mujeres fue de 8.57. La brecha de bienestar se acentúa entre la población joven: las mujeres de 18 a 29 años registraron un balance anímico de 4.62, el más bajo, frente al 5.43 de los hombres en el mismo grupo etario. La salud mental también es preocupante; 25% de las mujeres experimentó signos de ansiedad comparado con el 17.4% de los hombres, y el 13.3% de las mujeres presentó indicios de depresión, frente al 8.2% de los hombres.
Otro hallazgo significativo se relaciona con la población indígena, que reportó una satisfacción promedio de 8.33, inferior a los 8.64 de quienes no hablan lenguas originarias. Solo el 53.5% de las personas indígenas se declararon totalmente satisfechas con su vida, comparado con el 60.1% de sus contrapartes. Por otro lado, las personas con discapacidad mostraron una satisfacción de 7.99 puntos, considerablemente menor que el 8.74 entre quienes no tienen discapacidad, y solo el 43.7% de este grupo expresó estar completamente satisfecho.
La relación entre la salud mental y el bienestar es notable: entre quienes reportaron síntomas de ansiedad, solo el 43.5% se sintió completamente satisfecho con su vida, en comparación con el 64.3% de quienes no presentaron síntomas. Asimismo, el 71% de quienes cubren fácilmente sus gastos se siente totalmente satisfecho, contrastando con el 44.1% de quienes enfrentan dificultades económicas.
En términos regionales, Coahuila se destacó con la mayor satisfacción con la vida, alcanzando 8.85 puntos, seguida de Tamaulipas (8.79) y Durango (8.78). En el extremo opuesto, Oaxaca, Tabasco y Michoacán presentaron las cifras más bajas en satisfacción.
Este panorama de bienestar refleja una compleja interacción entre satisfacción y condiciones sociales, donde persisten desafíos significativos que requieren atención focalizada para elevar la calidad de vida en diversas dimensiones de la sociedad mexicana.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


