En un contundente discurso pronunciado en la primera cumbre contra el fentanilo y las adicciones, el jefe de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, lanzó acusaciones serias contra el Gobierno de México, identificando una “conexión mortífera” entre este y los cárteles de drogas. Su intervención, que se llevó a cabo el lunes pasado, destacó la complejidad del problema del narcotráfico, al que la DEA dice enfrentar con responsabilidad y resolución.
Cole enfatizó que la misión de la DEA se extiende más allá de la simple persecución de quienes producen y transportan drogas. Según sus palabras, la agencia destina todos sus recursos para contrarrestar las operaciones de los cárteles y sus socios, así como para erradicar a aquellos que contribuyen a envenenar la vida de los ciudadanos estadounidenses. “Ellos son una y la misma cosa”, mencionó Cole, refiriéndose a la interconexión entre las redes del narcotráfico y las figuras políticas en México. La DEA, según Cole, prioriza esta problemática en su estrategia de seguridad nacional.
En el marco de sus declaraciones, Cole subrayó los logros obtenidos en la lucha contra el fentanilo, destacando la incautación de 568 millones de dosis de esta sustancia mortal. Sin embargo, sus palabras no pasaron desapercibidas en México, donde las acusaciones han caído sobre varios políticos, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios, quienes enfrentan serios señalamientos por supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa.
El Gabinete de Seguridad del Gobierno de México no tardó en responder. En un comunicado, enfatizó que las afirmaciones de Terry Cole carecen de fundamento y no reflejan los resultados verificables del combate a las organizaciones criminales en el país. Las instituciones involucradas argumentaron que, desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum y hasta el 30 de junio de 2026, se han realizado 59,582 detenciones, asegurado 31,366 armas y confiscado 498 toneladas de drogas, incluyendo más de 5 millones de pastillas de fentanilo.
Además, el Gabinete defendió que hay avances en las investigaciones que han permitido la detención de más de 80 servidores públicos vinculados con actividades delictivas, resultado de operaciones como la llamada “Operación Enjambre”.
Este cruce de acusaciones subraya la continua tensión entre Estados Unidos y México en la lucha contra el narcotráfico y plantea preguntas sobre la efectividad de las estrategias implementadas por ambos gobiernos. Mientras la DEA señala la complejidad de la complicidad entre cárteles y funcionarios, el Gobierno mexicano mantiene su defensa de los esfuerzos realizados para desmantelar estructuras criminales y llevar ante la justicia a aquellos involucrados.
En un contexto en el que el fentanilo se ha convertido en un problema de salud pública de magnitudes alarmantes, la cooperación entre ambos países podría ser fundamental para abordar esta crisis. La lucha contra el narcotráfico es un desafío que exige respuestas efectivas y un compromiso compartido para garantizar un futuro más seguro para ambas naciones.
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