Las compañías tecnológicas ya no tienen la obligación de respetar la privacidad y confidencialidad de las comunicaciones electrónicas privadas. Así lo establece un reglamento aprobado en Bruselas la semana pasada dirigido a luchar contra la difusión de pornografía infantil y la explotación de menores. Que permite a las operadoras supervisar los mensajes que se envían los usuarios en busca de ese tipo de materiales.
Una de las consecuencias de la iniciativa es que la UE permite oficialmente el rastreo de las comunicaciones privadas (correos electrónicos, mensajes de texto y archivos adjuntos) por parte de las tecnológicas que quieran colaborar con la justicia. Solo quedarían a salvo las comunicaciones encriptadas de extremo a extremo, garantía que incorporan entre otros servicios de mensajería como WhatsApp o Signal.
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El Parlamento Europeo aprobó el pasado 6 de julio por amplia mayoría (537 votos a favor, 133 en contra y 24 abstenciones) un reglamento temporal para combatir la difusión online de contenidos pedófilos.
La normativa, que ya ha sido bautizada como Chatcontrol (control de charlas), deroga temporalmente la Directiva 2002/58/CE, conocida como ePrivacy, que regula aspectos como la confidencialidad de la información, el trato de los datos personales y las cookies de terceros.
La suspensión alcanzará como mucho hasta el 31 de diciembre de 2022. Aunque es de prever que antes de esa fecha se apruebe una norma de carácter permanente que la sustituya.


