El Mundial de Fútbol 2026 promete tener un impacto económico significativo en México, aunque las proyecciones recientes han mostrado un ligero descenso en comparación con expectativas anteriores. Según la consultora Deloitte, se estima que la derrama económica alcanzará aproximadamente 2,543 millones de dólares, lo que representa una disminución del 7%. Este ajuste se atribuye, en parte, a la menor llegada de turistas, aunque factores como el consumo local, el comercio y el aumento en las tarifas hoteleras han mitigado esta caída.
El informe detalla que de esta cifra total, 1,748 millones de dólares provendrán del consumo y 795 millones de inversiones en infraestructura a lo largo de este año. Si se consideran las inversiones realizadas desde 2024, el impacto acumulado podría ascender a 3,578 millones de dólares. Además, se prevé una contribución al producto interno bruto del país de un 0,12%, ligeramente por debajo del 0,14% estimado inicialmente.
El empleo también se verá afectado, con una proyección de 101,255 puestos temporales, un 10% menos que lo calculado anteriormente. A pesar de las expectativas de una caída en el número de turistas, que se ha reducido drásticamente de 836,000 a 494,000 visitantes, la mayoría de estos aficionados serán nacionales, con 296,000 provenientes de México y 198,000 del extranjero. Esta baja en cifras se debe a varios factores, incluyendo el encarecimiento de los boletos por medio de precios dinámicos, así como un predominio del público local en los estadios.
En términos de impacto por regiones, Ciudad de México se posiciona como la ciudad anfitriona más beneficiada, con un impacto de 548 millones de dólares y 21,182 empleos generados. Comparativamente, Jalisco logró 290 millones de dólares y 10,966 puestos, mientras que Nuevo León acumuló 270 millones de dólares y 10,401 vacantes.
La ocupación hotelera en la capital ha mostrado un ligero retroceso, bajando del 58.5% al 56.5%, aunque las tarifas han incrementado en un 47%. Monterrey, por su parte, reportó un aumento en la ocupación, alcanzando 64.2%, mientras que Guadalajara vio descender su ocupación del 63% al 57%, a pesar de duplicar sus tarifas en algunos casos.
Un contraste notable es el gasto nacional versus el internacional; los mexicanos han gastado un promedio de 32 dólares por operación, en comparación con 27 dólares del extranjero, reflejando un aumento del 19%. Durante partidos destacados, como el de México contra Inglaterra, el gasto se incrementó en un 21%, y en el debut de Colombia, el aumento fue del 46%.
En diferentes sectores de la economía, la gastronomía ha generado 584 millones de dólares, el comercio minorista 433 millones, el alojamiento 328 millones, el transporte 223 millones y el entretenimiento 34 millones. Sorprendentemente, el comercio superó las proyecciones, impulsado en gran parte por bebidas, botanas y entregas a domicilio.
Teresa Solís, experta de Deloitte, resalta que uno de los legados más importantes del torneo será la imagen internacional de México como anfitrión y la infraestructura desarrollada para tal evento. Recordando que el país ha sido anfitrión de tres mundiales y alberga eventos como la Fórmula Uno, enfatiza que el éxito a largo plazo dependerá de crear “una experiencia única” para los visitantes.
A medida que se acerca el Mundial, el país tiene la oportunidad de demostrar su capacidad para recibir a una multitud global, mientras que los preparativos para maximizar el impacto económico continúan en marcha.
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