El pasado 17 de diciembre de 2025, los gobiernos de México y Estados Unidos reafirmaron su compromiso de colaboración en la lucha contra el crimen organizado, centrándose en el uso de drones a lo largo de la frontera, el robo de combustibles y el lavado de dinero. En un encuentro celebrado en Ciudad de México, donde se reunió el Grupo de Implementación de Seguridad (SIG), ambos países acordaron establecer medidas más efectivas para enfrentar estos desafíos.
Durante este diálogo, se enfatizó la importancia de mejorar el intercambio de inteligencia y de conectar plataformas analíticas para prevenir ataques aéreos con drones. Esta estrategia representa una respuesta proactiva a las preocupaciones sobre la creciente utilización de sistemas aéreos no tripulados por organizaciones criminales que utilizan la tecnología para llevar a cabo sus actividades ilícitas.
Además, se subrayó el compromiso de profundizar la colaboración en cuanto a extradiciones y el decomiso de activos relacionados con el robo de combustibles, en un intento por maximizar la efectividad de sus acciones conjuntas. El Departamento de Estado de EE.UU. anunció que ambas naciones se volverán a reunir en enero de 2026 para dar seguimiento a estos acuerdos.
Es importante mencionar que, en esta edición de la reunión, el tráfico de armas no fue el foco principal, aunque fue reconocido como un asunto pendiente que se abordará en futuras discusiones. México se comprometió a continuar la cooperación en la incautación de armas y municiones, enfatizando la necesidad de abordar los desafíos emergentes en la seguridad global.
La colaboración entre estos dos países se fundamenta también en principios de soberanía y respeto por la integridad territorial, así como en la confianza mutua y la responsabilidad compartida. Este enfoque, que busca fortalecer la lucha contra el fentanilo y los grupos criminales, es un paso significativo hacia una colaboración más integrada y efectiva en la región.
En un contexto donde los problemas de seguridad continúan afectando a ambos países, la alianza estratégica puede ser clave para prevenir el crecimiento de las organizaciones delictivas y garantizar una frontera más segura. Las acciones conjuntas, que incluyen la implementación de medidas decisivas contra las instituciones financieras cómplices en la ruta del fentanilo, reflejan un esfuerzo por contener no solo la violencia, sino también la red de criminalidad que se expande a través de estas transacciones ilícitas.
Con esta base, el futuro de la cooperación entre México y Estados Unidos podría marcar una pauta interesante en la lucha contra actividades delictivas que cruzan fronteras, aumentando la importancia de la colaboración regional en materias de seguridad. A medida que se acercan a su próxima reunión en 2026, tanto México como EE.UU. se enfrentan a la posibilidad de hacer frente a enormes desafíos, en dos frentes esenciales: el tráfico de armas y el uso de tecnología por grupos criminales.
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