La afición mexicana se hizo sentir en el SoFi Stadium de Los Ángeles mientras el equipo nacional superaba a República Dominicana en un vibrante partido de la Copa Oro, celebrado el 15 de junio de 2025. En este encuentro, Edson Álvarez, capitán y figura emblemática de la selección mexicana, anotó un gol que no solo significó una victoria en el marcador (3-2), sino también un respiro emocional para los cerca de 54 mil asistentes que desafiarían las redadas migratorias impulsadas por políticas restrictivas.
La atmósfera en el estadio estuvo marcada por un profundo sentido de comunidad y resistencia. Álvarez, con un emotivo beso al escudo tricolor tras marcar, simbolizó una liberación colectiva frente a las tensiones externas. La afición había llegado con el telón de fondo de los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que generó temor y protestas antes del inicio del juego. Un grupo de aficionados, que compartió su descontento a través de pancartas y consolas de megáfono, enfatizó su apoyo no solo a México, sino a todos los migrantes, proclamando que “no somos criminales”.
El desarrollo del partido, donde la selección mexicana logró equilibrar y finalmente establecer su dominio en el juego, trajo consigo un cambio palpable en el ánimo de los asistentes. Raúl Jiménez y César Montes se unieron a la fiesta goleadora después del tanto inicial de Álvarez, aunque República Dominicana mostró tenacidad a través de Peter González y Edison Azcona. Las atajadas del portero Luis Ángel Malagón fueron determinantes para mantener la ventaja y resguardar la victoria.
Sin embargo, fuera del estadio, la situación era otra. Muchos aficionados se vieron obligados a posponer su ingreso por el temor a ser detenidos por agentes migratorios. Su preocupación reflejó el contexto político del momento, que ensombreció la celebración deportiva. Al respecto, una aficionada compartió su incredulidad acerca del costo de las entradas y la dificultad de revenderlas.
Mientras el ambiente festivo en el estacionamiento contrastaba con las manifestaciones en las calles cercanas al recinto, el eco de las protestas resonó junto a los gritos de ánimo por el Tri. Los organizadores del evento tanto como los representantes del consulado mexicano instaron a mantener la calma y el civismo en un entorno cargado de incertidumbre.
A pesar de las circunstancias, el triunfo en la cancha ofreció un alivio importante para una comunidad que no solo busca disfrutar del deporte, sino también encontrar un refugio en la unidad y la celebración en tiempos difíciles.
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