Ahorrar e invertir se posicionan como decisiones cruciales para mantener una robusta salud financiera. La pregunta, sin embargo, se despliega ante muchos: ¿es una buena idea hacerlo en dólares? La respuesta no es sencilla y requiere un análisis cuidadoso de las circunstancias individuales.
Desde hace tiempo, el dólar estadounidense ha cimentado su lugar como la moneda de reserva más utilizada a nivel global, siendo considerada por gobiernos, empresas e inversionistas como un refugio seguro durante periodos de incertidumbre económica. Para muchos, representa una estrategia viable para proteger su capital ante un entorno turbulento. No obstante, no basta con correr a adquirir dólares; es fundamental evaluar si esta es la opción que mejor se ajusta a nuestros objetivos financieros.
Históricamente, el dólar ha mostrado ser una alternativa efectiva para protegerse contra la inflación, especialmente en economías emergentes como la mexicana. No obstante, existen otros instrumentos denominados en pesos, como los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes), que también pueden ofrecer protección similar contra la inflación.
Las circunstancias personales son un factor decisivo. Si un individuo planea estudiar en el extranjero, realizar un viaje internacional, adquirir propiedades fuera de su país o incluso emigrar, ahorrar en dólares se convierte en una opción lógica y, en muchos casos, necesaria. Sin embargo, conviene destacar que el dólar no siempre se aprecia frente a otras monedas, como el peso mexicano. Por ejemplo, del cierre de 2010 hasta el 11 de diciembre de 2025, el dólar pasó de 12.35 a 18.03 pesos, lo que implica una ganancia del 46% durante el período, equivalentes a un 3.1% en promedio anual, una cifra que apenas alcanza a cubrir la inflación. Por el contrario, si el dólar se deprecia, como ocurrió en 2025, podría resultar en pérdidas considerables.
Este contexto subraya la importancia de diversificar un portafolio de inversión. Más allá de solo acumular dólares, hay una variedad de instrumentos disponibles, tales como fondos de inversión o fondos cotizados en bolsa (ETFs), que permiten el acceso a inversiones en dólares sin el riesgo de acumular efectivo. Un portafolio diversificado apalanca la estabilidad y posibilidad de rendimiento en distintas circunstancias del mercado.
El análisis de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros destaca cruciales ventajas y desventajas de ahorrar e invertir en dólares. Entre los beneficios se encuentra la estabilidad de esta divisa, que históricamente ha presentado menos volatilidad frente a otras monedas. Además, el uso del dólar en transacciones internacionales facilita las operaciones comerciales, y resulta especialmente benéfico para quienes reciben remesas de familiares en Estados Unidos, permitiendo así evitar conversiones innecesarias.
Sin embargo, no todo son ventajas. Ante la necesidad urgente de utilizar los ahorros, es probable que la conversión de dólares a pesos conllevé comisiones considerables y, dependiendo del tipo de cambio, podría resultar en una disminución del patrimonio. En momentos de crisis económica, acceder a estos fondos en dólares puede volverse complicado, además de que las cuentas de ahorro en dólares tienden a estar sujetas a altas comisiones y tipos de cambio desfavorables en bancos tradicionales.
En conclusión, no hay una respuesta única sobre si el ahorro en dólares es la mejor estrategia. La decisión debe basarse en una evaluación pormenorizada de las necesidades y objetivos financieros de cada persona. Un enfoque medido y consciente es fundamental al momento de decidir invertir en esta divisa. Es recomendable examinar el panorama completo antes de tomar decisiones que repercutirán en la salud financiera a largo plazo.
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