El inicio del año 2026 trae consigo buenas noticias para el Sistema Cutzamala, el principal suministro de agua para la Ciudad de México y el Estado de México. Tras una histórica temporada de lluvias, el nivel acumulado del sistema se situó en un alentador 91.20% al finalizar diciembre de 2025. Este porcentaje representa un notable aumento en comparación con los niveles de almacenamiento de los últimos cinco años. Sin embargo, la esperanza es frágil, ya que las previsiones meteorológicas sugieren un año complicado, marcado por sequías persistentes.
Los datos más recientes, con fecha del 8 de enero de 2026, indican que el nivel del Sistema Cutzamala ha comenzado a descender ligeramente, alcanzando un 90.10%. En este contexto, las presas que conforman el sistema presentan las siguientes cifras: Villa Victoria se encuentra al 86.40%, Valle de Bravo al 93.63%, y El Bosque al 86.61%. Especialmente preocupante es la caída de los niveles en Villa Victoria y El Bosque, que durante diciembre superaron el 90% de su capacidad de almacenamiento, lo que pone de relieve la importancia de una gestión eficiente del agua en los próximos meses.
La situación se torna más desafiante con el pronóstico poco alentador emitido por la agencia meteorológica británica Met Office. Este año podría ser uno de los más calurosos en la historia reciente, una preocupación motivada por los efectos del cambio climático. Recordemos que en 2024, una sequía severa afectó gravemente al país, llevando al Sistema Cutzamala a desbordarse con una capacidad alarmante de casi el 30%. Si se repiten las condiciones climáticas adversas, la administración del agua acumulada será crítica, ya que las esperanzas de salvación que traen las lluvias podrían no materializarse nuevamente.
La clave para enfrentar este reto será la planificación estratégica y el uso responsable del recurso hídrico. Con el aumento de las temperaturas y la posibilidad de sequías prolongadas, cada gota de agua debe ser valorada. La temporada de lluvias ha demostrado su capacidad para revitalizar el sistema, pero ahora más que nunca, se necesita un esfuerzo colectivo para asegurar un abastecimiento adecuado para la población.
En conclusión, aunque el Sistema Cutzamala comienza el año en un estado relativamente favorable, los desafíos que se avecinan exigen atención y medidas proactivas. La gestión eficaz del agua será fundamental para garantizar el bienestar de millones de habitantes en la región durante este año incierto. Es un recordatorio de que el clima y la naturaleza requieren de nuestra adaptabilidad y previsión constante.
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