Alfonso Martínez Alcázar, actual alcalde de Morelia, ha tenido un ascenso notable en la política de Michoacán, consolidándose como una figura clave en la oposición a Morena, a un año de las elecciones de 2026. Con tres victorias en la capital del estado desde 2015, su trayectoria es un reflejo de los desafíos políticos del país, especialmente en un contexto marcado por la inseguridad y la violencia, problemas que han llevado al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a intervenir en la región.
Martínez, quien en 2012 renunció al Partido Acción Nacional (PAN) tras dos décadas de militancia, se sintió frustrado por la manipulación de candidaturas a manos de líderes locales y la corrupción que permeaba el partido. Desde su salida, su carrera ha tomado un rumbo sorprendente; en 2015 se convirtió en el primer presidente municipal independiente del país.
Aunque comenzó su trayectoria política en los años 90, fue en 2005 cuando ganó su primera diputación en el Congreso local. Tras varios intentos fallidos por acceder a la presidencia municipal, logró establecerse como líder tras su victoria como independiente, superando a competidores respaldados por partidos consolidados, lo que reveló un descontento popular hacia las estructuras tradicionales.
Durante su primer mandato (2015-2018), Martínez se encontró con un entorno turbulento, marcado por la corrupción en el gobierno perredista de Silvano Aureoles. A pesar de esto, su gestión fue valorada positivamente, aunque perdió la reelección en 2018 frente a Morena. No obstante, este reves no desalentó su carrera; en 2021 se alió con el PAN y el PRD, nuevamente como candidato independiente, rechazando una colaboración con el PRI. Con más de 100,000 votos, reafirmó su posición política y en 2024, con un incremento a 164,000 votos en su reelección, continuó desafiando a la hegemonía de Morena.
La colaboración con la oposición parece fundamentarse en una estrategia clara: Martínez aboga por anteponer las necesidades ciudadanas a las coyunturas políticas. Su enfoque le permitió crear un equipo de trabajo profesional centrado en resolver problemas tangibles en lugar de repartirse cargos políticos.
En el marco de su gestión, la seguridad ha sido un tema primordial. A raíz de una serie de crímenes, incluido el asesinato del alcalde de Uruapan, su postura firme se hizo evidente al criticar el enfoque de “abrazos, no balazos” y al enfatizar la necesidad de fortalecer a los municipios frente al crimen organizado. Su administración se destaca por la creación de un cuerpo policíaco municipal de 800 elementos y la implementación de tecnología, como más de 5,000 cámaras de vigilancia, que han contribuido a reducir significativamente los índices de homicidio en Morelia.
Martínez no se considera un político común en el contexto mexicano. Su estilo directo y su aparente cercanía con la población son características que destacan su figura. Mientras la ciudad de Morelia continúa atrayendo turismo, gracias a iniciativas como la instalación de una pista de hielo gratuita en la plaza municipal, su aspiración a la gubernatura de Michoacán en 2027 parece más enraizada en los resultados de su gestión que en simples ambiciones políticas.
Hoy, mientras navega por un entorno electoral complejo, Martínez enfatiza la importancia de trabajar por el bienestar ciudadano antes de abordar las aspiraciones políticas. Con cifras que indican una clara reducción en la violencia y un renacer turístico en la ciudad, su labor podría definir el futuro político de Michoacán y contribuir a un cambio significativo en la dinámica de gobernabilidad en el estado.
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