Yuki Tsunoda ha completado siete carreras con Red Bull, un equipo que ha enfrentado problemas de competitividad desde la salida de Daniel Ricciardo en 2019, quien decidió unirse a Renault. A pesar de sus esfuerzos, Tsunoda ha luchado por encontrar su ritmo en el RB21, replicando las dificultades que sus predecesores también vivieron.
Ricciardo, en su época, lograba estar relativamente cerca de su compañero Max Verstappen, pero momentos difíciles, como su accidente en Bakú en 2018, fueron decisivos para su salida. Desde entonces, cada piloto que ha ocupado ese asiento, salvo Sergio Pérez, ha tenido problemas para adaptarse rápidamente al coche. Pérez, quien estuvo en el equipo durante cuatro temporadas, logró competir en un nivel que le permitió sostener la presión frente a Verstappen, un reto para cualquier piloto en el equipo.
Alex Albon, otro de los nombres destacados que pasó por esta transición, compartió su experiencia sobre el desafío que representa pasar del menos exigente equipo conocido como Racing Bulls a la escudería principal de Red Bull. Albon fue promovido de Toro Rosso (hoy en día Racing Bulls) antes del Gran Premio de Bélgica de 2019, y aunque logró conseguir dos podios, su salida a finales de 2020 evidenció lo difícil que es sobresalir en un entorno donde tal vez solo Verstappen sobresale consistentemente.
Albon mencionó que “los coches están en el filo de la navaja”. Explicó que, aunque el RB es un coche que puede ofrecer estabilidad y confianza, también es un arma de doble filo, ya que cambiar de un vehículo más amigable a uno más complicado puede ser un gran reto. Actualmente, los pilotos tienen menos oportunidades de prueba, haciendo que la adaptación a un coche de F1 sea un asunto de “hundirse o nadar”. La nueva generación de coches, con su diseño de efecto suelo, presenta una menor indulgencia, lo que significa que realizar un cambio de comportamiento en la pista puede ser abrupto y desestabilizador.
Tsunoda, quien se prepara para su gran premio número 100, cuenta ya con más experiencia que algunos de sus predecesores, pero aún enfrenta dificultades. Recientemente, hubo rumores de que su equipo le habría proporcionado un test de dos días en Barcelona, aunque en realidad fue una prueba de neumáticos centrada en el desarrollo para 2026, lo que ilustra las limitaciones en cuanto a pruebas reales que enfrenta.
Informes indican que su única salida podría ser intensificar su trabajo en el simulador en la sede de Red Bull en Milton Keynes. A pesar de los avances en el simulador, Tsunoda debe tener en cuenta que el comportamiento del coche en la pista puede ser menos predecible que en un entorno virtual, elevando aún más la presión sobre sus hombros.
A medida que la temporada avanza, la capacidad de Tsunoda para adaptarse al RB21 se vuelve crucial. Sin duda, el tiempo que le conceda Red Bull será determinante en su futuro. Albon concluyó que, aunque la experiencia puede ayudar a algunos, no todos los pilotos tienen la misma facilidad para adaptarse al ritmo intenso y las exigencias del coche. La presión sigue presente en el ambiente de Red Bull, marcando un nuevo capítulo en la escudería donde la competencia es feroz y la precisión es vital.
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