El debate sobre la custodia de las mascotas en casos de divorcio ha alcanzado un hito histórico en la Ciudad de México. A partir del 18 de agosto de 2011, la capital mexicana se convirtió en pionera al incorporar una reforma al Código Civil local que establece la obligación de los jueces de considerar a las mascotas como parte integral del núcleo familiar durante los procedimientos de separación.
Con la reciente aprobación del Congreso capitalino, del que se destacó la votación unánime de 57 a favor y cero en contra, se han establecido nuevos parámetros para abordar el bienestar de los animales de compañía. Esta normativa, impulsada por la vicecoordinadora del partido Movimiento Ciudadano, Luisa Ledesma Alpízar, permite que los acuerdos sobre la custodia de las mascotas sean una parte fundamental en el proceso de divorcio, tal como es habitual en la regulación de la custodia de los hijos.
De acuerdo a la reforma que modifica el artículo 267 del Código Civil, ahora las parejas en proceso de divorcio deberán afrontar cuestiones relacionadas con la custodia, las visitas y la convivencia con las mascotas, así como la manutención y los gastos veterinarios. Esto sectoriza un cambio de mentalidad hacia el reconocimiento de los animales como seres sintientes que requieren atención y cuidado.
Cada vez más personas, especialmente entre las generaciones más jóvenes, optan por adoptar animales de compañía en lugar de tener hijos, lo que engendra nuevas dinámicas en las relaciones y en la forma en que se perciben las mascotas. En este contexto, la legislación está destinada a prevenir que las mascotas sean considerados meros objetos en los trámites de separación. La ley establece que un juez ya no podrá oponerse a un divorcio por falta de acuerdos en la custodia de los animales, garantizando un plan que asegure el bienestar de las mascotas.
La Ciudad de México se sitúa, así, en la vanguardia de las reformas legales en México al reconocer oficialmente los derechos de guarda y custodia de los animales en situaciones de divorcio. Este avance no solo refleja una evolución en la consideración hacia los animales de compañía, sino que también implica un reconocimiento de su rol como miembros de la familia que merecen estabilidad emocional y cuidados apropiados.
Así, en adelante, cualquier pareja que decida separarse podrá incluir en su convenio acuerdos claros que garanticen el bienestar de sus mascotas, estableciendo un modelo que podría inspirar cambios legislativos en otras partes del país y más allá.
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