El boxeo mexicano vivió un momento de contrastes el pasado 3 de mayo en Arabia Saudita, donde se llevaron a cabo emocionantes y a la vez frustrantes combates en el marco de la función Riyadh Season. Saúl ‘Canelo’ Álvarez, el astro indiscutido del boxeo, defendió su título en una pelea que, a pesar de resultar en un triunfo por decisión unánime, fue duramente criticada por la falta de acción. Enfrentó al cubano William Scull en un combate que, según datos de Compubox, se convirtió en la más sosa de su carrera, con solo 445 golpes lanzados, un registro que no se veía en 40 años.
El descontento no se hizo esperar. Álvarez se sinceró tras el combate, explicando que para que una pelea sea emocionante, ambos boxeadores deben estar dispuestos a luchar. “La verdad es que por eso no me gusta pelear con este tipo de peleadores. Una disculpa de mi parte, quise darlo todo, pero fue aburrida”, expresó el jalisciense, quien también se mostró molesto por la táctica evasiva de su oponente.
El manager de Álvarez, Eddy Reynoso, también condenó la estrategia de Scull, sugiriendo que es poco probable que otros peleadores deseen enfrentarse a él después de este combate. Scull, por su parte, defendió su estilo de pelea, afirmando que se le ganó sin recibir un golpe, criticando la situación actual del boxeo que, a su juicio, debería basarse en la acción y no solo en evitar daño.
A pesar de las críticas, el lado positivo para Álvarez radica en que esta fue su primera pelea en Arabia Saudita, donde se convirtió en el cuarto campeón indiscutido en la historia del boxeo, y lo hizo por segunda vez en la categoría de supermediano. Asimismo, el mexicano garantizó entre 80 y 100 millones de dólares gracias a un lucrativo contrato con el promotor Turki Al-Sheikh, quien planea otras tres funciones en el país.
El evento también tuvo un momento de alegría con la destacada actuación de Marco Verde, un joven boxeador mexicano que debutó como profesional de manera espectacular, logrando un nocaut técnico en el primer round contra Michel Galván. Verde reflejó su emoción, expresando que superó los miedos asociados a su primer combate profesional. Con solo 23 años, este destacado atleta ya cuenta con una medalla de plata de los Juegos Olímpicos de París y está ansioso por seguir construyendo su carrera en el boxeo.
En otro registro positivo, Jaime Munguía también salió victorioso, derrotando al francés Bruno Surace por decisión unánime en un combate de 12 rounds, reafirmando la fortaleza de los boxeadores mexicanos en la escena internacional.
Así, el fin de semana en Arabia Saudita dejó un sabor agridulce en el boxeo mexicano, donde la frustración se entrelazó con la alegría, resaltando tanto los desafíos como las oportunidades en el camino hacia el futuro.
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