Una excepcional fortificación de la Edad del Hierro, perdida durante siglos, ha sido descubierta en Estonia, revelando un capítulo intrigante de la historia antigua de la región.
Ubicada en Köstrimägi, en el condado de Tartu, esta colosal estructura de 2000 años de antigüedad fue reconocida por arqueólogos de la Universidad de Tartu. Utilizando herramientas de mapeo del terreno de alta resolución, han confirmado la existencia de un hillfort que se había mencionado en relatos escritos del siglo XIX y en tradiciones orales.
La construcción de este fortín, aparentemente ocupada por un breve periodo, se remonta a una época tumultuosa en la historia de la región de los Balcanes, lo que añade un contexto fascinante. Con una superficie aproximada de 16,000 pies cuadrados, su tamaño lo distingue de la mayoría de las primeras fortificaciones en el sur de Estonia. Su sistema de rampart escalonados, completado con zanjas poco profundas entre ellos, es especialmente notable. Las ramparts, que en su forma original probablemente no superaban los tres pies de altura, facilitarían su asalto.
Según el profesor Heiki Valk, la arquitectura exhibe características inusuales para los hillforts estonios, lo que sugiere una posible influencia externa o una función que va más allá de la simple defensa.
Las excavaciones realizadas en 2024 revelaron solo unos pocos artefactos, como fragmentos de cerámica, carbón y trazas de madera quemada. Sin embargo, estas evidencias han sido cruciales para datar el sitio. A través de un análisis de radiocarbono, se determinó que el hillfort data entre el 41 a.C. y el 9 d.C., lo que indica una ocupación extremadamente breve.
Aumentando el misterio, hay pruebas que sugieren que el asentamiento fue destruido por fuego. Los investigadores especulan que los constructores del fortín podrían haber sido migrantes de lo que hoy es Letonia, cuya arquitectura de ramparts bajos muestra similitudes con esta estructura, y que podrían haber entrado en conflicto con las comunidades locales.
Aunque el fortín sigue siendo un enigma, los arqueólogos mantienen la esperanza de que futuras investigaciones desvelen más información sobre los constructores y su historia, aportando así un valioso conocimiento sobre una época que ha permanecido oculta por tanto tiempo.
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