La menopausia y el climaterio son hitos naturales en la vida de las mujeres, pero traen consigo una serie de cambios hormonales que pueden impactar su salud y calidad de vida. Uno de los problemas menos discutidos, aunque sumamente relevante, es la atrofia vulvovaginal (AVV). Esta afección, caracterizada por la resequedad y molestias en la zona íntima, así como dolor durante las relaciones sexuales, afecta a un porcentaje significativo de mujeres, pero a menudo se minimiza o ignora en el ámbito médico.
La atrofia vulvovaginal es una condición que puede ser realmente limitante. Según la Dra. Imelda Hernández Marín, especialista en ginecología endocrina, hasta el 80% de las mujeres reportan resequedad vaginal; un 57% menciona molestias vaginales, y aproximadamente un 35% experimenta dolor durante las relaciones sexuales. Estos síntomas pueden variar en intensidad y tienden a agravarse con la edad y el tiempo que ha pasado desde la menopausia. A pesar de su prevalencia, se estima que hasta el 70% de las afectadas no busca ayuda médica, lo que transforma a la AVV en un problema de salud silente y olvidado.
Investigaciones del especialista italiano Andrea R. Genazzani sugieren que el deterioro de tejidos como el colágeno, así como la disminución de sustancias como el ácido hialurónico en la pared vaginal, son factores que contribuyen al desarrollo de esta condición. Estos cambios empiezan a ocurrir a partir de los 40 años, pero muchas mujeres no sufren sus efectos hasta más tarde en la vida, lo que complica su abordaje.
Ante el creciente número de mujeres en climaterio —alrededor de 20 millones solo en México— es fundamental desestigmatizar esta conversación. Factores adicionales, como la insuficiencia ovárica prematura, tratamientos de radioterapia y quimioterapia, y ciertos medicamentos que reducen los niveles de estrógenos, pueden agravar los síntomas de la AVV.
El impacto de esta condición en la calidad de vida de las mujeres es significativo: un 72% reporta un detrimento en su satisfacción sexual, un 66% en su espontaneidad sexual y un 40% menciona una afectación en su disfrute general de la vida. Es innegable que la salud íntima de las mujeres merece una atención especial, y los especialistas han comenzado a señalar que el ácido hialurónico, junto con antioxidantes como las vitaminas A y E, puede ofrecer mejoras en la hidratación y regeneración de los tejidos vaginales.
La concientización sobre AVV se vuelve crucial. A través de eventos educativos impulsados por instituciones comprometidas con el bienestar femenino se promueve el diálogo entre pacientes y médicos para abordar la salud íntima de manera integral. La realidad es que aún persiste un silencio incómodo sobre estas cuestiones, que impactan a millones de mujeres en México y en el mundo.
Es esencial romper ese silencio y destacar que las mujeres no tienen que resignarse a vivir con estos síntomas, ya que existen tratamientos seguros y efectivos que pueden restaurar su bienestar y confianza. La salud íntima debe ser una prioridad en la atención médica, y visibilizar condiciones como la AVV es un paso hacia un trato digno y comprensivo hacia las necesidades de la mujer.
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