El devastador impacto de las lluvias torrenciales en Vietnam ha cobrado la vida de al menos 90 personas, según informes actualizados el 23 de noviembre de 2025. Este trágico incremento en el número de víctimas mortales, que hasta ayer sumaba 55, se ha visto acompañado por la desaparición de 12 personas. Las autoridades continúan trabajando para abordar la crisis, que ha llevado a inundaciones y deslizamientos de tierra, especialmente en las provincias del centro y sur del país, siendo Dak Lak y Khanh Hoa las más afectadas.
Las intensas lluvias han dejado a la población lidiando con situaciones extremas, en muchas áreas sin suministro eléctrico, conexión telefónica o agua potable. Las comunidades en Dak Lak, una de las regiones más golpeadas, se han visto obligadas a usar canoas y tablas de surf para desplazarse en un entorno sumergido. Imágenes recientes muestran viviendas completamente anegadas y calles inundadas hasta la altura de la cintura de los ciudadanos.
El primer ministro, Pham Minh Chinh, se reunió de forma telemática con los gobiernos de las provincias afectadas mientras asistía a la Cumbre del G20 en Sudáfrica. Las estimaciones sobre los daños causados por este fenómeno climático ascienden a alrededor de nueve billones de dong, equivalentes a aproximadamente 297 millones de euros o 342 millones de dólares estadounidenses. En respuesta, el gobierno vietnamita ha decidido destinar 1,1 billones de dong —cerca de 36,3 millones de euros o 41,8 millones de dólares— a las regiones de Khanh Hoa, Dak Lak, Lam Dong y Gia Lai, para apoyar la recuperación tras este desastre natural.
Mientras las lluvias han comenzado a disminuir desde el viernes, aún persisten en varias zonas del sur de Vietnam, complicando las tareas de búsqueda y rescate. Durante la última semana, algunas áreas han acumulado más de 1.500 milímetros de precipitación, un saldo que ha desbordado el sistema de prevención y control de desastres.
El Sudeste Asiático enfrenta una difícil temporada de tormentas tropicales y tifones. En noviembre, el tifón Kalmaegi ya había cobrado seis vidas en el centro de Vietnam, después de atravesar Filipinas, donde la tragedia dejó 250 fallecidos y 111 desaparecidos. En octubre, el tifón Matmo causó la muerte de al menos diez personas en el norte del país, mientras que el tifón Kajiki resultó en la muerte de siete individuos a finales de agosto.
La situación continúa siendo crítica. Se espera que las lluvias persistentes acentúen los desafíos para un país que lucha no solo con la respuesta inmediata a la catástrofe, sino también con la inevitable reconstrucción.
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