La popularidad global de Frida Kahlo ha alcanzado niveles sin precedentes, pero este fenómeno trae consigo un desafío inesperado para los curadores del Tate Modern. A medida que se acerca la exposición Frida: The Making of an Icon, que se inaugurará en junio, los responsables han encontrado dificultades para asegurar el préstamo de sus obras. Esta situación se refleja en los 36 trabajos que se exhibirán, un número considerablemente menor al de más de 50 que se mostraron en la última gran exposición de Kahlo en 2005.
El fenómeno creciente en torno a Kahlo se debe en parte a su creciente escasez, a su valor en el mercado del arte y a la demanda institucional que rodea su trabajo. La situación se intensificó notablemente el otoño pasado, cuando su pintura El sueño (La cama), de 1940, fue vendida en Sotheby’s Nueva York por la asombrosa cifra de 54.7 millones de dólares, estableciendo un nuevo récord para la subasta de una obra de una mujer artista. Este monto no solo superó su anterior récord de 34.9 millones, alcanzado en 2021, sino que también evidenció cuán rastreadas y valiosas son sus obras más emblemáticas.
A medida que se desarrollan los preparativos para la exposición, Tate aún intenta asegurar El sueño (La cama), aunque las probabilidades parecen escasas, según el curador Tobias Ostrander. Además, otras obras emblemáticas que pertenecen a figuras como Madonna, quien ya había prestado piezas en 2005, tampoco estarán disponibles. Ostrander explicó que la selección final ha sido influenciada no solo por la disponibilidad, sino también por la dirección curatorial que busca destacar temas específicos, aun cuando algunas obras clave se mantengan fuera de alcance.
A diferencia de una retrospectiva tradicional, la exposición se centrará en colocar el trabajo de Kahlo en un marco cultural más amplio. Se incluirán más de 80 artistas que han sido influenciados por ella, además de una sección dedicada al fenómeno de la “Fridamanía” y a la mercantilización masiva de su imagen, abarcando desde la moda hasta productos de consumo.
Lo que una vez fue una figura marginal durante su vida ha evolucionado hoy en día hacia un papel central en la historia del arte del siglo XX. Esta transformación es precisamente lo que los curadores buscan analizar en la exposición, un reto que se complica al intentar reunir las piezas más representativas de su legado. La exhibición promete no solo explorar la vida y obra de Frida Kahlo, sino también el impacto cultural que ha generado alrededor del mundo.
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