En el marco del Día del Amor y la Amistad, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha emitido una alerta sobre el preocupante aumento en la captura y comercio ilegal de colibríes. Esta práctica, que se intensifica cada febrero, está ligada a creencias populares sobre rituales de amor conocidos como “amarres”, los cuales prometen atraer el afecto de una persona a través de amuletos elaborados con estas aves.
Los colibríes, aves pertenecientes a la familia Trochilidae, son extraídos de su hábitat natural para ser disecados y vendidos como objetos místicos. Sin embargo, la Profepa subraya que estas creencias son infundadas y que el comercio ilegal de colibríes representa un grave riesgo para la biodiversidad del país. México es un hotspot de diversidad, albergando 57 especies de colibríes, de las cuales 13 son endémicas. Este rico patrimonio aviar sitúa a México como el quinto país con mayor diversidad de colibríes en el continente americano.
La importancia ecológica de los colibríes no puede ser subestimada; estos son polinizadores clave que facilitan la reproducción de numerosas plantas, contribuyendo a la producción de frutos y semillas que sostienen ecosistemas enteros y la seguridad alimentaria. Sin embargo, factores como la destrucción de hábitats y el tráfico ilegal han conducido a un grave declive poblacional de algunas especies, que están ahora bajo la protección de la Norma Oficial Mexicana NOM-059 y de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES).
La demanda de colibríes tiende a aumentar notablemente durante febrero, alimentada por la falsa creencia de que estas aves son símbolos del amor. Profepa enfatiza que un colibrí muerto jamás podrá despertar el interés amoroso de nadie y hace un llamado claro: el verdadero valor de estas aves radica en su función ecológica, no en supersticiones.
Como parte de la campaña “El amor no se amarra, los colibríes tampoco”, la institución ha lanzado materiales informativos con el fin de concientizar a la sociedad sobre el daño que implican estas prácticas nocivas. Los que incurran en la captura, venta o compra de colibríes sin autorización estarán cometiendo una infracción a la Ley General de Vida Silvestre. Las sanciones pueden ser severas, con multas que oscilan entre 50 y 50,000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), equivalente a montos que van desde unos 5,600 hasta más de 5.6 millones de pesos, dependiendo de la gravedad de la infracción.
Finalmente, la Profepa hace un llamado a la ciudadanía para evitar la compra de amuletos elaborados con colibríes y animar a denunciar su venta. Proteger a estas aves es esencial para mantener el equilibrio ecológico del país, recordando que el amor verdadero no depende de rituales ni del sacrificio de fauna silvestre.
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